Cartas de América

Pahuatlán, un pueblo con magia

Municipios muy pobres son los que se ubican en esta serranía, gente que anda por caminos de terracería, y en el mejor de los casos, con tantos baches como los del Periférico de la Ciudad de México, pero en un par de kilómetros.

Cuando era niño mi papá me subía en sus hombros y me llevaba de paseo. Paseábamos por la Sierra, andábamos entre montañas y cerros, subíamos y bajábamos, íbamos y veníamos. Mi papá era político de la Sierra, siempre estaba rodeado de compañeros, regularmente, éstos estaban rodeados de necesidades o problemas ocasionados por la injusticia social que sigue jorobando a México.
Y así como sigue jorobando a México, esta injusticia mantiene en la marginalidad a los habitantes de la Sierra Norte de Puebla.
Municipios muy pobres son los que se ubican en esta serranía, gente que anda por caminos de terracería, y en el mejor de los casos, con tantos baches como los del Periférico de la Ciudad de México, pero en un par de kilómetros. Mujeres ancianas a los 40 años cargando kilos de leña por esos baches mientras pasa la colectiva, niños de 10 años que por la desnutrición conservan el cuerpo que debieron tener a los 7, cuando ocupaban uno de cinco.
Todos, sí, todos los municipios de la Sierra Norte de Puebla carecen de servicios básicos, pocos son los afortunados serranos que tienen acceso a energía eléctrica, agua potable, un poco de educación o calles transitables sin perder los amortiguadores. La gente de la Sierra vive pobre, sin oportunidades, con pocos sueños. Pero es gente de trabajo.
Así es la gente de Pahuatlán, Puebla, que como el resto de los 217 municipios del estado, hoy cambia de mando, hoy los pahuatecos verán desfilar en la tumba de la ignominia a un presidente más que se va hasta con las chapas de las puertas, en vista de que considera que la "inversión" hecha en campaña le dio amplios poderes sobre los recursos públicos, tanto, como para volverlos privados, volverlos suyos.
Este 15 de febrero muchos poblanos están a la espera de su siguiente alcalde, alguien en quien confió la población el ya lejano 7 de julio pasado. Los 217 presidentes municipales entrantes, espero (aunque les tengo poca fe) que busquen el progreso y avance de sus comunidades, que deseen ser servidores públicos ejemplares en su andar personal, pero sobre todo, que como Presidentes Municipales, sean congruentes con el compromiso establecido en campaña con quienes votaron por ellos, y también, por quienes no lo hicieron.
Estas 217 administraciones que hoy comienzan estarán a cargo de los destinos de sus municipios por 4 años y 8 meses, responsabilidad que es 50 por ciento mayor a la común, que es de 3 años.
Será tiempo suficiente para que Arturo Hernández Santos rompa esa triste inercia de gobernantes sátrapas en la Sierra, en Pahuatlán. Arturo, tiene la responsabilidad de convertirse, desde hoy, en un personaje diferente, como lo ha hecho durante más de 20 años de militancia política en la izquierda.
El nuevo gobierno de Pahuatlán está integrado por pahuatecos comprometidos y con claros objetivos, no se pierden en el bosque. La meta es cambiar el rumbo cuanto antes, reorientar para conseguir hacer de este bello Pueblo Mágico, un encuentro de cultura, que le dé cabida a San Pablito, comunidad totonaca que como muy pocas en el continente, fabrica artesanalmente el papel amate. A sus nahuas, que con los voladores águila, hacen su aportación al conjunto de ricas tradiciones ancestrales que aquí se conservan.
Pahuatlán tiene un magnífico potencial de crecimiento, como pocos lugares, su gente mantiene la sencillez de los pueblos, y su pueblo, la de su gente. No hay espacio para falsas pretensiones o aspiraciones fuera de lugar. Eso, acompañado de un ideal de izquierda, de un tiempo prudente de gobierno para llevar a cabo continuidad y de una cabeza que no se pierda en la frivolidad, podrá hacer algo diferente.
Sin duda la participación de la gente en la observación y participación de las tareas de gobierno será también determinante, por ello el Plan Municipal de Desarrollo contará con la consulta popular de los pueblos y barrios del municipio, se completará tanto por los compromisos de campaña, como por las necesidades de la gente, expresada por la propia gente.
A una envidiable altura de 1,100 metros sobre el nivel del mar, por si fuera poco, Pahuatlán produce un rico café que junto con el papel amate y los bordados de chaquira, se convierte en un sitio sin igual para el turismo y el crecimiento de su gente. No sólo para servir al turista, sino para servirse del turismo.
Siendo así, si las cosas salen bien, Pahuatlán y su gente sólo tiene que hacer y esperar, para ver los resultados, estar atentos. Arturo tendrá la responsabilidad de no defraudarlos. Que así sea.