Cartas de América

Nació una nueva fortaleza monetaria

algo que ha marcado el impedimento principal en el crecimiento principal en el crecimiento y abatamiento de la pobreza por parte de los países denominados en desarrollo, han sido sin duda, las famosas recetas del FMI y del BM dadas como reglas de operación para hacerse acredores a créditos.

Con 7 por ciento de la población mundial y 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) global, Estados Unidos capitaneó sin problemas en su casa, los acuerdos de Bretton Woods, que en el marco del fin de la Segunda Guerra Mundial plantearon la forma en la que la gran potencia iba a conseguir dominar la economía universal por más de medio siglo. Desde entonces, las promesas de desarrollo que las instituciones nacidas de ese verano del 44 prometieron, no se han conseguido. Sin embargo, la dominación económica estadounidense se pudo sostener gracias al fuerte intercambio comercial y al control de las balanzas monetarias que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), le permiten.

Pero algo que ha marcado el impedimento principal en el crecimiento y abatimiento de la pobreza por parte de los países denominados en desarrollo, han sido, sin duda, la famosas recetas del FMI y del BM dadas como reglas de operación indispensables para hacerse acreedores a créditos monetarios que lo único que consiguen es extorsionar con ellos a cambio de seguir políticas que nos perjudican grandemente, como la venta de activos estatales a manos privadas, la disminución o aniquilamiento de derechos laborales, la falta de regulación y control del medio ambiente, la explotación laboral masiva gracias a la pobreza en beneficio de corporativos trasnacionales, y la extracción de los recursos naturales de nuestros países en beneficio de aquellos que nos los venden procesados por nuestras propias manos en las fabricas que tienen en nuestros contaminados territorios.

Para sintetizar, podría decirse que buena parte de la responsabilidad de la pobreza universal y de la de América Latina y el Caribe en particular, se debe a los acuerdos de Bretton Woods y a las instituciones monetarias globales que de ellos derivaron.

 

Esta semana, en contraste con 20 por ciento del PIB global y 40 por ciento de la población mundial, se dieron cita, en situaciones muchísimo menos desiguales, cinco países, para dar nacimiento por primera vez desde aquel 1944, a dos organismos que resten las políticas arriba mencionadas del FMI y del BM.

Los cada vez más famosos BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), se dieron cita en Fortaleza, ciudad recientemente mundialista de los hasta ahora, únicos miembros americanos del grupo. La anfitriona, Dilma Rousseff, presidenta de Brasil; el polarizante presidente ruso, Vladímir Putin; el primer ministro indio, Narendra Modi; el casi todo poderoso primer ministro chino, Xi Jinping; y el recién electo presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, han definido crear dos nuevas instituciones para apoyarse en su crecimiento grupal: un banco de desarrollo y un fondo de reservas.

El fortalecimiento del intercambio comercial que estas estructuras financieras traerá, busca demostrar, como citó la editorial de jueves del periódico El País (http://elpais.com/elpais/2014/07/16/opinion/1405530297_596780.html), que los BRICS son algo más que un acrónimo.

 

El banco, cuya sede finalmente, y después de una larga discusión, será Shanghái, contará aportaciones igualitarias de los miembros del BRICS, pero como bien dice la misma fuente, China cobra la importancia y peso económico preponderante que tiene dentro del grupo, con el Fondo de Reservas, al tiempo que consolida la apertura de los mercados africanos y sudamericanos para su potencialidad comercial, que necesariamente tiene que salir de China.

Para Rusia, recién expulsada del G8, es la ocasión de hacer ver que no están aislados, y que lejos de eso, encabezan geopolíticamente a un grupo que hará un contra peso en el rubro del dinero a aquellos a los que bélicamente, ya les hace sombra.

Mientras que para el resto de las potencias emergentes, India, Brasil y Sudáfrica, significa una oportunidad redonda para acceder al financiamiento que sus economías requieren ante el estancamiento que en sus naciones impera.

Tanto el Banco de Desarrollo, como el Fondo de Reservas serán una fortaleza que tratará de imponerse contra sus abuelos estadounidenses nacidos hace 70 años, sin embargo, su nacimiento y fortalecimiento, será complejo. La coyuntura nacida de la Segunda Guerra Mundial que encontró y utilizaron los EEUU, no es la misma que tienen ahora los BRICS. Pero en la medida en la que emerjan puntos de desarrollo que reten al explotador universal, dicha hegemonía seguirá perdiendo su monopolio comercial, y con él, el control político que aún ejerce en nuestros territorios.

 

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