Cartas de América

Colombia: La diferencia está en la Paz

Colombia es un puente de comunicación geoestratégico, es el último gran país de sur a norte, y es,además, quien tiene frontera con dos océanos, Atlántico y Pacífico, así comocon el Mar Caribe. Colombia marca por su posición en el mapa, el punto de entrada hacia el sur, y el sitio de partida hacia el norte de nuestra América.

No es en vano que su territorio sea presa de una ocupación silenciosa por parte de los Estados Unidos (EE UU), quienes tienen en su suelo bases militares y cuentan conuna capacidad armamentística que una ubicación envidiable les permite para desarrollar inteligencia política y militar sobre los países vecinos, como Venezuela y Ecuador.

Países, los citados, que representan las dos locomotoras que mueven impulsadas por Brasil y Argentina, al conjunto de naciones gobernadas por las izquierdas de variados matices que tienen algo en común: la integración política y económica, de sociedades culturalmente hermanas en la tierra de Bolívar. Hecho que marca la batalla central de nuestros vecinos del norte al interior de América, que buscan evitar nuestra unidad, y para ello, tienen aliados poderosos.El principal es, y ha sido, Colombia.

Dicha circunstancia amenaza con cambiar. El motivo central que “sustenta” la permanencia militar de los EE UU son las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en una parte importante del territorio de ese país. Representando la guerrilla más longeva del continente y la única con capacidad suficiente para causar daños al estado. Por ello, el actual presidente colombiano, Juan Manuel Santos, entabló el 4 de septiembre de 2012 los diálogos para que mediante una salida pacífica, se encuentre la paz.

El avance de los acuerdos que tienen como sede la Habana, es considerable.Fue pactado en cinco capítulos bajo la premisa de que “nada está acordado, hasta que todo esté acordado”, y para la sorpresa (tanto buena como mala) de muchos, los dos primeros puntos que representan la columna vertebral del conjunto, han sido pactados: la política de desarrollo agrario, y; la de la participación política. Quedan pendientes, aunque con un avance importante: la manera de dar salida a las FARC y al ejército del conflicto; la solución al problema de las drogas, y, por último; la determinación de quiénes han sido las víctimas y la reparación del daño a las mismas.

Las propias FARC han anunciado que el camino de la paz está a la vista, que el conflicto militar que comenzó con el bogotazo del 48, parece terminar.

Ante esto, ante la amenaza de terminar con el sustento de la invasión de EE UU en Colombia, su principal aliado enfundó las armas electorales con determinación. Nadie imaginó hace apenas unos meses que el candidato presidencial por interpósita persona, Álvaro Uribe, pudiera remontar una desventaja de casi 20 puntos para situar al formal competidor en la que será una segunda vuelta muy reñida el día de mañana 15 de junio.

Y es que,en vista de lo que está en juego, es difícil imaginar que para Santos sería fácil encontrar la reelección. Ya que Colombia mañana se juega la paz, que eso, es mucho, muchísimo. Pero también se juega la transición política que determine el cambio de rumbo para el país.

De ganar el uribismo, además de orientar a su pueblo hacia la guerra interna en la búsqueda de la aniquilación militar de la guerrilla, también lo continuará orientando hacia una política pro yanqui que busca, como decía arriba, trastocar el proceso de integración latinoamericana con proyectos como la Alianza del Pacífico. Lo llevará, como lo hizo en sus ocho años de mandato: hacia la privatización de la salud; hacia el rompimiento de los vínculos, incluso diplomáticos, con Ecuador y Venezuela; el exterminio de la oposición; el paramilitarismo hasta en el parlamento; en general a políticas de extrema derecha en perjuicio de su pueblo.

Y si bien, el triunfo de Santos mañana no representa un giro a una política de estado Social de Derecho, sí representa evitar lo contrario. La derrota de Uribe hace difícil que con una paz acordada, su pugna belicista, obtenga popularidad en un futuro. Con la firma de la paz, la fuerza política de Uribe se entierra boca abajo.

Lo que también permitirá tiempo para agrupar a las fuerzas políticas colombianas de acuerdo a sus postulados ideológicos, de tal manera que los electores pueden optar por propuestas realmente enfrentadas en el campo de las ideas, y no como ahora, en donde compite la derecha contra la derecha. Claro, con la diferencia que ya mencioné: La PAZ.

 

@Luentes         

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