Cartas de América

Cohecho espejo

Pero nuestras inmaduras democracias susceptibles de la imaginación de los políticos que las integran, aún no definen un tipo penal para aquellos políticos que haciendo uso del cargo o responsabilidad pública, busquen obtener favores políticos traicionando a sus correligionarios actuales con recursos públicos.

Los funcionarios públicos son muy solicitados por tener en sus manos la posibilidad de tomar decisiones que pueden impactar económicamente en beneficio de algún particular vinculado a la venta o renta de un servicio al órgano público que aquel dirija. El desfile de proveedores, contratistas, vendedores o "recomendados" para cerrar un contrato con el Estado teniendo como cómplice en la decisión al funcionario capaz de tomarla, a cambio de un soborno (comisión, diezmo, etc.) es una práctica muy arraigada en nuestras democracias.

La práctica es tan común que en el Código Penal Mexicano incluso hay un tipo penal que lo castiga, dándole el nombre de cohecho al "Delito consistente en sobornar a un juez o a un funcionario en el ejercicio de sus funciones, o en la aceptación del soborno por parte de aquellos" (http://lema.rae.es/drae/?val=cohecho), con lo que se cae en una práctica corrupta, que la misma RAE define para "las organizaciones, especialmente en las públicas, -como una- práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores" (http://lema.rae.es/drae/?val=corrupción).

Pero nuestras inmaduras democracias susceptibles de la imaginación de los políticos que las integran, aún no definen un tipo penal para aquellos políticos que haciendo uso del cargo o responsabilidad pública, busquen obtener favores políticos o compren adversarios dispuestos a cambiar su estilo de vida traicionando a sus correligionarios actuales con recursos públicos.

Así lo intentó hacer comenzando este año Emilio Somoza, quien por ello renunció, a petición de su jefe, el presidente Ricardo Martinelli, al cargo de Director de la Lotería Nacional de Beneficencia de Panamá. El dirigente del Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (MOLIRENA), organización aliado al oficial partido Cambio Democrático, invitó a las oficinas de la Lotería, en día y horario de trabajo a un encuentro a Félix Moulanier, dirigente juvenil del Partido Revolucionario Democrático (PRD). La intención: comprarlo.

Félix Moulanier es un joven que saltó de las pistas de carreras a la carrera política, representó a Panamá en varias competencias y finalmente aterrizó después de contribuir con su figura y tiempo en las campañas electorales, como Presidente de la Juventud del PRD.

En octubre de 2012 estuvo en México para representar al PRD en la reunión en la que la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe –Juvenil (COPPPAL-Juvenil) renovó a su dirigencia, juntos hicimos con muchos otros compañeros latinoamericanos una rápida campaña de pasillos que nos llevó a presidir la organización, en la caso de un servidor, y a ser vicepresidente regional en el caso de Félix.

Con muchísima sencillez en el trato, y honestidad y compromiso en su palabra, fue posible que con él reuniéramos los votos necesarios para obtener el triunfo en ésa aventura. Ahora, Félix está en medio de otra campaña, una verdaderamente trascendente, que Juan Carlos Navarro sea el nuevo presidente de Panamá y encabece el cambio en la forma de ejercer el poder en su país, para bien de su pueblo.

Una pieza importante para lograrlo, por el poder que tienen las juventudes en Panamá, es el dirigente de ése sector del partido más grande del país, el PRD. Por ello el oficialismo no dudó en contactarlo y ofrecerle dinero, cargos en el gobierno para él, su esposa y su padre, a cambio de renunciar públicamente al PRD y apoyar a la campaña de José Domingo Arias.

En vista de que ésa práctica había dado resultados con líderes juveniles locales, cuando la propuesta llegó a Félix, éste concibió una estrategia para exhibirla. Cuando acompañado del director de la Lotería, renunciaría a su militancia para sumarse al oficialismo, Félix dejó boquiabiertos a los medios de comunicación convocados, y realmente absorto y enojado al sobornador.

Denunció públicamente, al tiempo que pidió al fiscal electoral investigar, la práctica corrupta de compra de opositores con recursos públicos, tales como dinero en efectivo y cargos.

Ante la acusación, el funcionario dimitió, no sin antes interponer una denuncia por calumnias contra el acto de exhibición que Moulanier orquestó. Ahora que ya no tiene cargo y fue crudamente expuesto ante la opinión pública, amenaza a nuestro amigo y su familia con causarles daño, por ello, utilizo este espacio para denunciar el hecho, y enviar toda mi solidaridad y la de la Copppal-Juvenil a Félix Moulanier.