Cartas de América

Chiflando y aplaudiendo

La conducción económica en México hace parecer a los españoles unos codiciosos por su preocupación sobre la situación monetaria de su país; el comportamiento corrupto del PP y sus muy limitadas consecuencias, en donde han renunciado ministros, recuerda como aquí, si es por corruptos, nunca pasará nada.

Entender las maneras de hacer política en un país destruido por su clase política cobra un sentido complicado, casi imposible. Claro, si en verdad se desea un ejercicio político auténtico; sino, pues es fácil: el presidente puede explicarnos cómo.

Sin embargo, a pesar de la dimisión de su “número tres”, Podemos está entendiendo las maneras tradicionales para no repetirlas, y así, marcar una estrategia diferente, que además, los tiene con las más altas posibilidades de llegar a la Moncloa.

En cambio, aquí, en México, en donde el primer párrafo de este artículo es también aplicable, como en España, a pesar de estar peor que ellos, no hemos encontrado nuestro 15M.

La conducción económica en México hace parecer a los españoles unos codiciosos por su preocupación sobre la situación monetaria de su país; el comportamiento corrupto del PP y sus muy limitadas consecuencias, en donde han renunciado ministros, recuerda como aquí, si es por corruptos, nunca pasará nada. Lo peor, a nosotros nos están matando como pueblo, como gente en amplias regiones del país que viven como zonas de guerra, sin control, y aún así, no pasa nada.

Puede ser un buen ejemplo, su ruta extraña y eficaz parece atractiva, no obstante, esa pasa allá, no aquí. Y no porque no pueda pasar, sino porque así como nuestras atrocidades son otras, nuestro sistema de partidos y nuestra democracia, si es que es, pues es otra.

Ahora bien, lo que es claro es que debemos de encontrar esa ruta para llegar a ese destino perseguido por tantos desde hace mucho. Un destino en donde México tenga libertades individuales, derechos colectivos y vidas con tanto que hacer, como para poder dejar de preocuparse por su supervivencia, por su alimentación y, entonces pueda ocuparse en su educación o por su permanencia en uniones de naciones.

Mientras eso no pase y la gente siga cayendo como con la gripe del 17, debemos de preocuparnos por lo inmediatamente importante.

Antes de caminar en el sendero del “perfeccionamiento” de nuestros sistemas económicos o democráticos, pues hay que ver cómo recuperamos la tranquilidad de los michoacanos, guerrerenses o tamaulipecos. Y esta visto que no hay comisionado, gobernador constitucional o interino que pueda dar los resultados deseados.

Mientras Pablo siente la salida de Juan Carlos e intenta evitar que le reste en las preferencias, los jaliscienses son víctimas de las torpes estrategias del “Operativo Jalisco”, uno más de esos operativos cuya inteligencia policial refleja la reducida de quienes los ordenan y defienden.

Entonces parece quedar claro que antes de ir viendo cómo se hace una nueva fuerza, se juntan las actuales o cualquier combinación, debemos ver cómo deja de morir la gente. Y como dije, para resolverlo no se cuenta con los responsables de que eso deje de pasar en vista de que son los responsables de que esté pasando.

Podemos entonces pensar en acciones concretas que sólo pueden ser efectivas con el actuar ciudadano.

Usemos los gigantescos periódicos murales que son las redes sociales y vayamos viendo cómo salir del hoyo de sangre en que se vive.

Aprendamos a comunicarnos entre nosotros de maneras directas sin la necesidad de que otros nos comuniquen. Podemos consiguió su crecimiento como la espuma gracias a su capacidad de comunicar.

Luego, identifiquemos la agenda prioritaria antes de que nos la digan y nos lleven a votar. La aparente normalidad democrática que tenemos, es el peor espejismo de nuestra horrible situación.

Lo cual no quiere decir que votar no sea una manera esplendida para manifestar acciones concretas como la renuncia de Peña Nieto solicitada en una papeleta dentro de la boleta electoral (quesevaya.wordpress.com), por ejemplo.

Pero como sabemos que el cinismo es el ritmo al que bailan, no se va a ir. Entonces, preguntémonos: después del 7 de junio: ¿qué?

Mientras encontramos las rutas para salir del atolladero y las empleamos siguiendo ejemplos como los de los Padres Alejandro Solalinde o Raúl Vera, vayamos viendo qué hacer en el mediano y largo plazos.

Teoricemos pero también actuemos. Estudiemos y sigamos a Podemos en lo que encontramos la manera de poder trasladar sus acciones a un país que no tiene manera de aceptarlas ahora.

Puede ser que en un futuro no tan lejano, el que un político abandone su partido sea un tema que trascienda a la nota roja. Por ahora no.

Podemos caminar sin dejar de pensar, tanto en por dónde caminamos, como en el cómo lo hacemos. Un paso a la vez, aunque nos falten muchos.