Cartas de América

Asia en América

El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP por sus siglas en inglés), es la moneda que antepone Estados Unidos al crecimiento económico y geopolítico chino, así como un señalado intento de ley mordaza en Internet para sus posibles países firmantes. El acuerdo supone que doce economías de los tres continentes que compartimos el Océano Pacífico, nos encontremos con EE UU para enfrentar en su provecho, el ascenso de la que en un lustro, será la economía número uno del planeta: la china.

Junto con Australia, Brunéi, Chile, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam, Canadá y nosotros (México), Estados Unidos y Japón (las, hasta ahora, economías uno y tres del planeta), buscan mantener su estatus en el escenario  global, que necesariamente pasa por impedir el inevitable ascenso de la sorprendente China.

Ellos, tienen un roll protagónico en la disputa, los otros diez países que figuramos, sólo somos fieles compañeros actuando en contra de nuestros evidentes intereses comerciales y políticos. Por ello, con el retorno de Michelle Bachelet al Palacio de la Moneda, aunque no se anuncie necesariamente su salida del acuerdo, sí se manifiesta un enfriamiento en continuarlo y conseguir su materialización, ya que es más importante el avance del intercambio comercial y fortalecimiento de alianzas políticas con los miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), que formar parte de un conflicto del que incluso podemos beneficiarnos.

Ante esto y en respuesta a las dos recientes giras chinas a América, llegó ayer a México el primer ministro japonés, Shinzo Abe, quien desde aquí arrancó con el recibimiento complaciente del presidente mexicano, una gira de una semana que pretende restar la fuerza china en Latinoamérica.

La misión incluye, además de México, Trinidad y Tobago, Colombia, Chile y Brasil. La poca trascendencia comercial de los trinitarios es la que genera que los visiten; ahí, se reunirán con la Comunidad del Caribe (CARICOM), que tiene entre sus miembros a cinco países que por las bien estimadas aportaciones económicas de Taiwán a sus capitales, reconocen en contra del histórico conflicto Chino-Taiwanés, a estos últimos como país. Y quien tiene algo en contra de los chinos, es un aliado natural de Japón.

Quienes buscan además, el acercamiento de votos para convertirse en miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, algo que China estima poco probable por la falta de respaldo de países de la propia Asia, que en una postulación anterior, le negaron su apoyo.

Es así como Chile y Brasil se convierten en puertos estratégicos de esta gira, cuyos motivos no nos implican, claro, sino queremos.

Entre China y Japón vive un histórico conflicto, milenario, que ahora mismo se intensifica por la pretensión de ambos países de las islas Diaoyu y Senkaku, lo que ha generado que los nipones amplíen sus capacidades militares en los dos últimos años, pero sobre todo, que afiancen el apoyo militar e incondicional estadounidense en un posible conflicto de ése orden con sus vecinos marítimos.

Por otra parte, hoy día Japón es el segundo socio comercial de México en Asia, y México el segundo socio comercial de Japón en América Latina, el objetivo, dijo, es ser los primeros en ambos casos.

Cabe citar que en este encuentro diplomático entre ambas naciones, el presidente Enrique Peña Nieto puntualizó que se buscará fortalecer el comercio e inversiones, así como que haya mayor presencia de empresas y productos mexicanos en Japón.

En tanto, Shinzo Abe  comentó que espera que el encuentro de hoy inicie nuevas oportunidades de negocio entre México y Japón.