Articulista invitado

México en la lucha contra el comercio irregular de armas

El TCA establece un registro que será alimentado por informes anuales de la importación y exportación de arsenales.

El comercio ha sido durante siglos uno de los motores de la civilización. Además de ser vehículo de progreso y desarrollo de la humanidad, también ha provocado controversias, conflictos y ha facilitado actividades criminales. Por ello, con el paso del tiempo, dicha actividad ha sido sujeta de arreglos para su promoción y de regulaciones codificadas en múltiples acuerdos internacionales.

Así, resultaba difícil explicar por qué no había sido posible contar con normas para el comercio internacional de productos tan sensibles como las armas, hasta la reciente adopción, hace apenas dos años, del Tratado de Comercio de Armas (TCA) en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El tratado establece, por primera vez, normas internacionales comunes para regular el comercio internacional de armas convencionales y para prevenir y eliminar su tráfico ilícito. Prohíbe expresamente las transferencias de armas si existen sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU o cuando se tenga conocimiento de que puedan utilizarse para cometer genocidio, crímenes de guerra o de lesa humanidad.

Además, este instrumento compromete a sus Estados Parte a no autorizar ventas de armas si se advierte el riesgo manifiesto de que éstas puedan utilizarse para cometer o facilitar actos terroristas o delitos asociados con la delincuencia organizada. Cuenta asimismo con disposiciones expresas en materia de derechos humanos, incluyendo medidas para la prevención de la violencia de género.

En suma, el tratado es un verdadero logro de la comunidad internacional, resultado de la suma de fuerzas de la sociedad civil y de una coalición conformada por un puñado de países comprometidos con controlar este flagelo, en el que México desempeñó un papel clave.

Para velar por todo lo anterior, el TCA establece un registro que será alimentado por informes anuales de las importaciones y exportaciones de armas de los Estados Parte. La referencia cruzada de los informes permitirá detectar inconsistencias que pudieran constituir transferencias ilegales de armas convencionales, lo que facilitará el inicio de procesos que lleven al rastreo y confiscación de armas de posesión ilegal y al castigo de contrabandistas.

La naturaleza preventiva del tratado es por tanto evidente, como lo es su potencial para enfrentar el mercado ilegal de armas, caldo de cultivo para el crimen transnacional organizado y violaciones a los derechos humanos.

Ya sea por la relevancia y urgencia de su temática, o por el hecho de que se trata del primer instrumento internacional en materia de seguridad adoptado en más de una década en la ONU, la comunidad internacional ha reaccionado de manera entusiasta ratificando el tratado a un ritmo sin precedentes. Ello permitió su entrada en vigor el pasado 24 de diciembre, apenas 20 meses después de su adopción, y obliga a celebrar este mismo año la primera Conferencia de Estados Parte del TCA, cuyo objeto es sentar el andamiaje institucional del régimen adoptando sus reglas legales, financieras y operativas.

Dada la importancia del tema para México y de su activismo en materia de seguridad y control de armamento en general, y en la negociación del tratado en particular, ofrecimos ser sede de esta primera conferencia, estando a cargo de un complejo proceso preparatorio.

La que sin duda será una cita histórica, inicia hoy en Cancún con un segmento de alto nivel, que presidirá el secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade Kuribreña, y contará con la participación de cancilleres de varios países, así como funcionarios de alto nivel de la ONU y representantes de la sociedad civil y de la industria de todo el mundo.

Con sus credenciales de gran anfitrión, una amplia tradición diplomática y su reconocida capacidad para forjar acuerdos entre distintas posiciones, México contribuirá de manera significativa, durante la reunión de cuatro días, a la consolidación de un régimen que tiene el potencial de reducir significativamente el comercio ilegal de armas convencionales y proteger así, la vida y los derechos de millones de seres humanos alrededor del mundo.

*Representante permanente de México ante los organismos internacionales con sede en Ginebra y presidente de los trabajados preparatorios hacia la primera Conferencia de los Estados Parte del tratado sobre comercio de armas.