Expresiones UDLAP

El año de las reformas y de la crisis de confianza

Sin temor a exagerar, el 2013 será recordado por todos como un año muy inquietante en medio del frenesí de reformas impulsadas por el estado y aprobadas finalmente por el Congreso. En este proceso, la coalición de partidos del llamado Pacto por México jugó un papel central en el que los cuerpos legislativos, a marchas forzadas y trompicones, aprobaronvarias reformas de fuerte impacto para el México actual. Más allá de los diferendos y acuerdos que las principales fuerzas políticas hayan tenido con respecto al paquete de reformas estas plantean reflexiones necesarias sobre la pertinencia de los cambios propuestos y los escenarios de éxito o fracaso previsibles para el conjunto de propuestas de cambio.
Para quienes han estudiado con seriedad el asunto de las reformas en las ciencias sociales, es claro que gran parte del éxito y de los resultados de las reformas dependen históricamente de tres factores esenciales: la extensión, la profundidad y la afectación de los valores arraigados. Aquellas reformas que se propongan modificar amplios sectores o espacios de un campo determinado de la acción social, o aquellas que intenten modificar formas institucionalizadas y regulaciones aceptadas y que impliquen un cambio profundo en los valores comúnmente aceptados por los implicados en los procesos, serán justamente las reformas que en el camino enfrentarán más resistencia de quienes se supone debieran apoyarlas.
No está por demás recomendar prudencia a los que celebran ruidosamente el éxito de “los 120 días de Peña Nieto que cambiaron a México”, y recordarles que las auténticas reformas no se consuman solo en el papelpor mucho que se borronee y reescriba la Constitución. La parte más difícil es justamente la implementación y es aquí donde surgen dudas razonables sobre la capacidad del estado para habilitar las transformaciones en concertación con la sociedad. Las dudas brotan cuando se analizan fríamente algunos datos que revelan la desconfianza de los mexicanos en sus partidos y su  gobierno.
El informe del 2013 de la reconocida publicación Latinobarómetro indica que menos de 50% de los mexicanos aprueban la gestión del gobierno que encabeza el actual presidente y, además, México está entre los países más insatisfechos con su democracia.