Trampantojo

La mesa está servida... ¡Tómala!

Intensa y significativa reflexión de Louis Joanne, alumno francés, en el curso de Teoría Crítica de la Cultura. Es un privilegio compartirla:

En México un estudio en el año 2013 muestra que solo 21 por ciento de los Mexicanos creen en la democracia en su país. 37 por ciento dicen no ver diferencia contra un régimen no democrático. Un año en México me enseñó sobre las realidades políticas del país: corrupción en la casi totalidad de las instituciones, represión de estudiantes, impunidad, mala información. Podemos añadir la relación entre políticos y narcotraficantes que oscila entre tolerancia, alianza, cooperación, lucha de poderes, intimidación y asesinatos.

Yo soy de nacionalidad francesa, y siempre voy a votar. Es un deber ciudadano al que no podría faltar por ninguna razón. Porque ancestros míos lucharon para conseguir este derecho. La democracia existe tras de un proceso de más de 150 años, desde la Revolución de 1789 hasta el voto de las mujeres en 1944. Todo este proceso permitió la creación de instituciones fuertes e independientes, además de una real separación de los poderes. No tengo confianza en los políticos franceses, pero confío en el sistema para el cual trabajan, y tengo como deber ciudadano  cuidar este sistema. Pero México es un país diferente, desde la Revolución de 1910, se organizó una “dictadura perfecta” con la alianza de la iglesia, del ejército y de una parte política. La libertad de prensa se acabó en 1947 cuando los pistoleros del presidente Miguel Alemán callaron los dos periódicos realmente de oposición que eran Presente y Democracia. Tantos años con el mismo partido cambiaron la democracia, en la mente de la gente, como la trampa gigante que es realmente.  Los mexicanos dejaron de creer en el valor del voto: La quema de casillas, votos nulos, cambios de números, compra de votos, e incluso gente que no pudo votar, han sido situaciones que han pasado en los últimos años.

El narcobloqueo del 1 de mayo  asustó a muchos tapatíos, pero yo me asusté dos días después cuando me di cuenta que ya nadie hablaba de eso.  La apatía de los mexicanos deja un camino real a todo los corruptos que quieren gobernar.

El 7 de Junio, ustedes van a votar para elegir sus diputados, gobernadores y alcaldes. Estas elecciones influirán directamente en su vida diaria al nivel local. A cada mexicano que pregunto sobre los políticos, sobre las elecciones, todos me contestan igual: “De todos modos, todos son igual de corruptos ¿Por qué ir a votar?”

Una democracia funciona con el miedo, el miedo que provoca el pueblo a los que gobiernan. En México, el miedo funciona en el otro sentido, pero eso puede cambiar. Las primaveras árabes, en Tunes o Egipto, mostraron que los jóvenes de hoy tienen herramientas para luchar que no tenían sus abuelos ni sus padres. Se pueden informar en las redes sociales, pueden denunciar, organizar manifestaciones, informarse. Pueden gravar videos, tomar fotos, leer prensa internacional. La democracia no es un regalo, sino una conquista: ¡Tómala!

 

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