Trampantojo

La mala educación urbana

Vamos en retroceso. Guadalajara ha cumplido 472 años y la conmemoración se ve empañada por los actos de lesa inteligencia pública del cabildo que ahora ha incurrido en actos de desgobierno. Es inconcebible que el cuerpo edilicio actúe de la manera en que lo hace y que conduzca a la ciudad por derroteros que evidencian las carencias de una administración que no sabe el valor, la trascendencia y el significado de lo público. Una de las atribuciones de la administración es la que se refiere al mantenimiento, preservación, cuidado, defensa y rescate de los espacios y a tomar decisiones en función de incrementar el patrimonio municipal. Lo que ahora ocurre es un ejercicio nefasto y brutal para dilapidar y echar por tierra lo que, a través de los años, habíamos ganado en sustentabilidad y bienes públicos para el desarrollo de mejores condiciones para la convivencia, el solaz y la recreación ciudadana. Quienes administran el ayuntamiento son declarados enemigos del bien común y confesos ladrones de lo público, a diestra y siniestra pretenden despojarnos de terrenos muy valiosos cuya importancia social trasciende lo económico. Se trata de predios invaluables para la ciudad y mismos que la gavilla de usureros ha malbaratado para beneficiar de modo obsequioso a particulares que, en complicidad con la falaz autoridad, hacen de lo público el mejor negocio del mundo. ICONIA, el Agua Azul y el Parque Huentitán-Planetario, son el botín con que nos quieren ultrajar y no estamos para permitirlo. Asimismo, acontece en esta metrópoli una preocupante descomposición en lo referente a la cuestión urbana. No hay nociones claras, carecemos de acuerdos y consensos de alto nivel, existe un acendrado corporativismo y opacidad en las decisiones, no hay profesionalismo en la definición de los perfiles, ni en la elección democrática de los mandos en el tema metropolitano…Lo que hay son intereses de grupo y aspiraciones de control por sobre los intereses de la ciudad. No hay evidencias de un sistema de gestión asociado al de planeación en los rubros de las materias susceptibles de coordinación y no hay una exhibición pública del Estatuto Metropolitano. Tampoco procuración de bienestar urbanístico, control de la obra pública, ni de los usos de suelo; no se ve por ningún lado la lógica de los planes parciales,  ni el respeto a la legalidad; tenemos un tribunal administrativo, coludido con el crimen urbano organizado, que resuelve favores que fomentan la violación sistemática de la ley y los reglamentos que soportan nuestra frágil normatividad, la que no sanciona, ni revierte, ni cancela privilegios. ¿Dónde está la revocación de los dictámenes apócrifos que motivaron la separación del ex-titular de obras públicas? Lo que tenemos ahora es un  ANARCOGOBIERNO sin rumbo, sin dirección, ni sentido… El peor ayuntamiento  de la historia.

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