Trampantojo

¡En la madre…!

Vivimos horas aciagas. Nos agobia el horror de sabernos indefensos y experimentar a cada instante la abrumadora inseguridad que provoca pavor y desesperanza. La incertidumbre nos mantiene en vigilia constante. Somos presa del mal que acecha y de la estrategia de asechanzas del gobierno, que miente una vez sí y otra vez también, ante los ataques de la delincuencia muy bien organizada y que hace de las suyas cada que le pega en gana con una facilidad alucinante. Como hemos constatado, es tal la capacidad de coordinación y ejecución de las tácticas intimidatorias de los cárteles –en especial del poderoso de nueva generación- en términos de efectividad para infundir temor, que han logrado inducir a la estética del miedo cerval como instrumento de control y manipulación social.

El gobierno ha mostrado, en contrario, una extraordinaria exhibición de desaciertos y desconciertos. No acatan cómo contrarrestar los embates del terrorismo y es sorprendente la actitud de sumisión e impotencia de quien debería garantizar el estado de equilibrio y bienestar prometidos en el discurso de la demagogia. Es increíblemente triste observar y escuchar el ejecutivo de Jalisco cuando trata de minimizar el impacto brutal de los hechos acontecidos durante los tiempos negros recién transcurridos y en particular durante el 1º de mayo -fatídico día del terror- que vivimos con angustia y que aún nos cuesta trabajo asimilar. Es inconcebible, insólito e inaudito lo que dijo, pusilánime, el gobernador de Jalisco, respecto a que los ataques no fueron narcobloqueos sino actos vandálicos… Vaya, cuán limitada visión y manejo de conceptos. Más insultantes fueron los argumentos y exabruptos del otrora fiscal -y hoy por hoy primer edecán del fallido Operativo Jalisco- quien retó a sus críticos a ponerse el chaleco y coger su pistola para ocupar y entender su lugar y actuación… vaya discurso conmovedor de quien se asume víctima de sus incapacidades y se cree sospechoso dueño de todo su poder para joder.

¿Y qué decir sobre el Superhelicóptero derribado? ¿En dónde estaba la inteligencia castrense? ¿Por qué tanto sigilo y poca claridad con la información? ¿En dónde estamos parados y quién, en verdad, nos protege? Preguntas y dubitaciones que resultan de la evidente y estridente debilidad del sistema de seguridad nacional que no puede o no quiere acabar con el presunto enemigo –o acaso socio, si somos malpensados- mediante una guerra que más bien parece pleito entre bandas criminales en donde ya no sabemos quiénes son los buenos y quienes los malos.

No, señoras y señores, jóvenes y jóvanas, vándalos y vándalas: estamos equivocando los procedimientos y hemos omitido entender que atacamos los efectos y no las causas… debe haber cambios y deben salir mandos porque, de plano, los de ahorita nos están dando en la madre…

 

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