Trampantojo

Súpercreatividad: Antídoto Anti Peña-Trump

La circunstancia cultural que identifica a un numeroso grupo de individuos anónimos de la mediocre sociedad que existe por este rumbo me ha motivado a otorgar un elogio de la apatía y que se refiere a la suprema carencia de interés por la superación personal, la ausencia del sentido de compromiso y la natural predisposición al letargo mental. Nada que implique un esfuerzo adicional a lo que es rigurosamente necesario nos causa alguna pena. La historia se repite en múltiples escenarios y situaciones del diario acontecer, lo vemos en la escuela y en el trabajo, en la calle y en la oficina, en nuestra casa y hasta en las mejores familias ¿quién se atreve a desmentirlo? Pretextos, paros, razones, sinrazones, excusas, motivos, causas, trabas, autolimitaciones y demás argumentos para justificarnos, siempre serán nuestra divisa. Es el resultado de la calidad educativa que recibimos desde pequeños.

Tiempo es de generar una transformación virtuosa hacia nuevos hábitos en nuestros usos y costumbres para conseguir normas de vida y convivencia civilizada que pronto se convertirían en mejores leyes para alcanzar el bien común, el desarrollo sostenido y la justicia social. Es desde la educación donde debemos trabajar por cambiar el sistema de producción cultural que impera, modificar la idea de combatir la pobreza por la de generar riqueza. Se trata entonces de propiciar condiciones de equidad y oportunidades para el desarrollo, en donde se encuentren espacios y lugares comunes para permitir la producción de insumos y satisfactores en la búsqueda del alimento espiritual mediante la promoción del arte, pero primero sustentar el equilibrio de lo básico y eliminar el hambre física.

En la actualidad es menester desarrollar estrategias que aporten un modo novedoso de interpretar a los seres humanos, su modo de relacionarse, de actuar y de alcanzar los objetivos que se proponen para sí mismos, para sus equipos y para la comunidad cultural a la que asisten. Uno de los postulados esenciales se fundamenta en la idea que define que el lenguaje no sólo describe la realidad, sino que por su medio y a partir de él se origina la realidad. Es el momento de una nueva invención del mundo. Crear excelencia es una nueva dinámica de transformación mediante la cual las personas revisan, desarrollan y optimizan sus formas de actuar en su medio. Se presenta como un diálogo que crea una nueva cultura y no como una técnica dentro de la cultura subyacente. En un proceso de Construcción de Excelencia, el crecimiento ocurre en el ámbito del Ser, a través de un aprendizaje transformacional que cuestiona -con respeto- los modos tradicionales de percibir e interpretar, donde las personas y los equipos interrumpen sus patrones de conducta y comportamiento habituales, para comenzar a operar con mayor creatividad, protagonismo y proactividad: mediante la generación de competencias emocionales, del hacer, del pensar y del comunicar. Construir excelencia es un proceso liberador de prejuicios y creencias condicionantes que nos limitan. Nos conecta con nuestros recursos y con nuestra capacidad de intervenir; así es posible lograr mayor bienestar y efectividad en el logro de los resultados que nos importan.

El creador de excelencia desarrolla la actitud y la aptitud en sus coetáneos para que se generen nuevas ideas, para crear nuevas posibilidades, para descubrir nuevos significados, para inventar nuevos caminos, para encontrar nuevas conexiones, ya sea en el nivel individual o en el grupal. Es poder liberar lo seguro-conocido, para iniciar una travesía hacia la región de lo inexplorado; es atreverse a diseñar en prospectiva escenarios acordes a nuestras aspiraciones e inquietudes. Se propone un  nuevo paradigma basado en el interés y el entusiasmo por modelar la calidad en los ámbitos personal y ciudadano en la idea de crear un contexto distinto para que los objetivos sean logrados, en el ámbito personal o en el trabajo de equipo. Como tal no le dice a las personas aquello que tienen qué hacer, no presiona, ni aconseja, ni recomienda; sino que explora, hace preguntas, ofrece interpretaciones generativas, desafía respetuosamente sus modelos mentales (para desarrollar una nueva mirada, que permita el descubrimiento de nuevas acciones y posibilidades) y acompaña en el diseño de acciones que faciliten el acceso a los resultados buscados. Se trata de aprovechar y potenciar al máximo nuestra súpercreatividad.

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