Trampantojo

Ya bailó Bertha...

Donde termina Lafayette y empieza su economía! Resonante publicidad en la época de esplendor de una tienda departamental emplazada en un lugar de privilegio al final del paseo rosa de Guadalajara: La hoy avenida Chapultepec que emula el rutilante y taciturno prestigio de la avenida Reforma en la capital y, asimismo, reminiscencia remota de aquella mítica avenida parisina que conecta, a través de un eje monumental, el emblemático museo de Louvre, el Carrousel, las Tullerías y la plaza de la Concordia con el Arco de la Estrella, que a su vez hilvana el hilo de la magnificencia que remata en el Gran Arco de la Defensa.

Novedades Bertha ocupa un sitio relevante en la memoria tapatía –hasta que llegó la tienda de los ahorros que ya ha dejado el solar- y ahora el terreno, en esa ubicación, constituye un espacio de oportunidad sin parangón para generar un lugar que nos permita dotar la frescura verde que tanto hace falta en la ciudad más deforestada, motorizada y desplaneada de América Latina. A lo que me refiero es a crear allí un espacio público de calidad, para el esparcimiento y la cultura. Obsequiarle a Guadalajara un área arbolada con senderos, jardines y áreas de estar, para fomentar la convivencia y el encuentro con la armonía entre la gente. El escenario es magnífico y el predio es extraordinario: Una hectárea que vale oro en cada centímetro cuadrado de su superficie.

Supimos que algunos han comenzado a reunir firmas para incentivar al gobierno municipal para que adquiera el lote en beneficio de los tapatíos apoyados en la idea que sustento y que, entre otros temas, representa una de las principales atribuciones del ayuntamiento: acrecentar el patrimonio común. Es tiempo de soñar, es hora de actuar, ha llegado el día de construir juntos y de resarcir las carencias que nos han adolecido durante años. Es nuestro tiempo, es nuestro deber cívico y nuestra obligación histórica. Las condiciones están dadas y tenemos la fuerza ciudadana para definir el destino de esperanza y bienestar que habremos de heredar a las generaciones futuras. Nada obsta para alcanzar el objetivo y sólo es menester disponer la inteligencia y la voluntad para lograrlo.

Vaya, si el gobierno no quiere o no puede o no sabe o no le alcanza, hagámoslo posible entre nosotros: Hay que reunir recursos, colaborar con talento, cooperar en especie, aportar ideas, elaborar estrategias para generar dineros, unir fuerzas y hacer lo sagrado para alcanzar la gracia y así ganar el paraíso. De no conseguirlo, corremos el riesgo de perder la utopía... donde termina la calle y empieza la fantasía... Ojalá lo entendiéramos y no llegásemos el extremo de decir: ¡Ya bailó Bertha!

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