Trampantojo

¡…Uta!

Vivimos tiempos de incertidumbre y zozobra. México se desgañita y tal parece que no hay fuerza capaz de controlar los influjos del caos. Nos encontramos constantemente ante múltiples acontecimientos a los que el gobierno de la república no acata cómo enfrentar y resolver con eficacia. Además, cada decisión, cada movimiento, cada acto, apuntan hacia la consumación de las atrocidades del régimen de la ignorancia. Los poderes de la unión   ya no sienten lo que es duro sino lo que es tupido... Día tras día, constatamos la verdad detrás de las mentiras de una estrategia de comunicación oficial que no halla cómo salir del atolladero. Los golpes mediáticos han sido fuertes y contundentes: Iñárritu por aquí, Su Santidad Francisco por allá, Donald Trump por acullá y toda la retahíla de cosas que ocurren, real o imaginariamente, en este país de maravillas y pesadillas, nos conducen a pensar que quedan pocas alternativas. Conscientes de una realidad inmisericorde que nos agobia y sobrecoge, los mexicanos tampoco hallamos la puerta. La inseguridad aparece con toda la brutalidad que rebasa los límites de lo concebible y el lado oscuro del poder controla cuanto se interpone en su maligno andar: Robos, secuestros, asesinatos, asaltos, corrupción, impunidad... aderezados con el bálsamo teatral del “aquí nada pasa”. Siguen vigentes y abiertas las heridas recién infringidas: El caso Iguala-Ayotzinapa, que cumplió ya cinco meses y del cual las demandas no han sido resueltas y además, persiste la idea generalizada de que fue el estado; los asuntos de Tlatlaya, Guerrero, Jalisco, Veracruz y Michoacán, han quedado en el limbo de la inconsciencia y de la inadmisible inmunidad, en las garras del ejército nacional -otrora orgullo de la patria- que hoy por hoy exhibe sus debilidades e impericias; la rampante muestra de desvergüenza por ser el ejemplo relumbrante de la desfachatez y el cinismo de la podredumbre oficial -con denominación de origen- en la paradójica expresión de la inmaculada candidez de altos vuelos de la gaviota y los sueños rotos del mago de los conflictos de interés en la proliferación indiscriminada de los blancos hogares del gabinete. Para colmo ¡el cansancio rindió frutos! En un relato digno de la historia universal de la infamia, la remoción del astuto y cansado zorro estepario -como encargado de procurar y garantizar la justicia- hacia el territorio ignoto de una secretaría sobre la cual desconoce todo, demuestra las inconsistencias y desatinos de un presidente incapaz de regir y guiar los destinos de una nación que merece más, mucho más que un títere maniatado por los poderes fácticos y el narco, quienes fomentan y enaltecen la política de la teatralidad... ¿Quién les cree el cuento de la detención de La Tuta? ¿Quién se atreve a confiar en las versiones oficiales? ¿Quién será el héroe de esta película de terror, papá? ¡...Uta!

 

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