Trampantojo

"Topus Urbanus"

Asistimos a un gran momento en la historia de Guadalajara y estamos muy próximos a la perfección como ciudad, esa que es próspera, feliz y emblemática de los paradigmas del progreso material positivo. Nunca como ahora las condiciones de bienestar y buen vivir habían alcanzado tales niveles de innovación cívica y cultural. Nos situamos en el idílico estadio platónico del Topus Urbanus… y para muestra algunos casos ejemplares:

La Villa Panamericana es la panacea de la ilegalidad y el nulo respeto al ambiente. Su simbolismo trasciende como modelo a seguir por las generaciones futuras para que sepan lo que jamás debió hacerse y ocurrir en un sitio de privilegio como lo es el Bosque La Primavera. En eso radica su valioso aporte a esta etapa de constitución del futuro de la metrópoli. Se confirma cada vez más su vocación histórica: Debe ser demolida, por múltiples razones pero, sobre todo, para resarcir el enorme daño provocado por la incapacidad para comprender los altos valores ambientales en el ejercicio usurero y protervo de mentes perversas que quisieron hacer el negocio de su vida a costa del patrimonio común de las generaciones por venir. Ningún costo económico servirá para paliar el dolor y ningún uso es compatible con la fuerza vital de la naturaleza en el lugar. La villa caerá.

El complejo Huentitán, con las fallidas pretensiones de levantar en el parque natural un conjunto ferial que atenta contra los principios estructurales del entramando social y en donde por la zona hay carencias de infraestructura y equipamiento para dotar de calidad de vida a la gente que habita en las inmediaciones. Y, asimismo, la recurrente y aberrante aspiración para resucitar, cada vez que se puede, el proyecto Puerta Guadalajara-ICONIA, mismo que cumple con las condiciones fundamentales para no ser: No es factible en términos económicos, es inviable en términos sociales, es inadmisible en términos urbanísticos y, principalmente, es una afrenta política al municipio porque representaría cabalmente el triunfo del interés particular sobre el bien común. (incluso ya hay quien le quiere poner la zanahoria al proyecto). Todo ello aunado a la tremenda farsa con la que se han mofado de nosotros con el montaje teatral del Museo Barranca en el parque Mirador Independencia. No lo permitiremos.

El espacio de todos, las banquetas, las vialidades, las plazas, los estacionamientos… todo es un extraordinario portal de negocios particulares en detrimento de la cosa pública. La calle ya no es libre, la ciudad está sitiada y minada, sujeta al arbitrio de autoridades que no atinan a coordinarse y nos conducen al patíbulo: Tráfico colapsado por doquier, inundaciones que no encuentran solución, sistemas de transporte rebasados y obsoletos, intervenciones pírricas que nada resuelven… Un sinfín de calamidades acechan en el escenario  de la incertidumbre. No hay urbanidad. Sí hay bisne.

Sobre el mercado Corona, ese edificio intrusivo y abominable que se construye como un NO LUGAR –que, de tan horrendo, algunos ven hermoso- y reniega de sí mismo y de su papel en la historia. Al final, quedó demostrado que fue mejor dotar a la obra con tiempo de calidad y no apresurarse por los tiempos políticos. ¡Enhorabuena! Gracias por un mundo ideal. 

 

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