Trampantojo

43: Símbolo de lucha

Es patético ver que el presidente trate de justificar lo injustificable. Ayotzinapa se constituye, en este momento, como el espacio que sintetiza una serie de fenómenos que de tiempo atrás se han venido gestando en el país y que han sido insuficientemente comprendidos y atendidos, tanto por el gobierno, como por la clase política en su conjunto y la sociedad en general. Este hecho expone, como pocas veces, la relación que existe entre el estado y el crimen organizado, con un gobierno que jamás imaginó que el pueblo llegase a despertar, a querer justicia, una justicia que muchos la vemos como inalcanzable, que se queda a la mitad, se disuelve con el tiempo y tras un segundo desaparece, se vuelve borrosa y poco clara. Un huracán de rabia y desconcierto recorre la geografía de sur a norte: mareas humanas formadas principalmente por jóvenes estudiantes han caminado las calles de decenas de ciudades del país y, en estos momentos se nota la fortaleza de un pueblo que ha dicho ¡ya basta! Basta del abuso irresponsable de las autoridades, basta la indiferencia del gobierno hacia el pueblo, basta de los miles de asesinatos que ocurren en cada etapa del gobierno y que este lo único que hace es olvidar. Con tristeza estamos presenciando cómo se escribe un nuevo capítulo de México, en el que la impunidad, la corrupción y la negligencia son los principales actores. Un capítulo de aquellos que no quisiéramos contar, que nos avergüenza, que quisiéramos nunca hubiera existido, pero sobretodo un capítulo en el que no encontramos una explicación. 43 se convierte ahora en un símbolo de lucha, 43 motivos por los cuales un país tiene que levantarse. México despertó, de una manera brutal e infame, pero despertó. ¿Pero hasta cuándo despertó? ¿Cuánta sangre se tuvo que derramar para que toda la nación reaccionara? Así como nos preguntamos sobre los hechos ocurridos en 1968, tarde o temprano, o más temprano que tarde, nosotros seremos quienes les contemos a futuras generaciones sobre lo sucedido en Ayotzinapa, cómo explicarles que quienes se supone que son los que dan paz y tranquilidad al pueblo son los mismos quienes aterrorizan, matan, extorsionan, desaparecen a nosotros, el pueblo. Es totalmente reprochable el hecho de que un país manipule a su pueblo con el miedo, tremendo, obscuro, frío que se esparce sin importar cómo, un miedo que está controlado hasta cierto punto por los medios de comunicación, que ocultan la verdad y la manipulan a su favor. Por las generaciones más jóvenes y por las futuras, escribamos una historia veraz, sin tintes, sin sesgos, sin mentiras, por más dolorosa que esta sea. El desenlace, cualquiera que sea, dejará una triste huella en la memoria de México. Un final que probablemente deje más dudas que respuestas. De la inteligencia de Ismael Urenda. Teoría Crítica de la Cultura. CUAAD.