Trampantojo

Santa sabiduría

Hace unos días no enteramos de que en la ciudad de Estambul  las autoridades dictaminaron la demolición de un complejo de torres cuya solución volumétrica afecta, a la distancia y de manera negativa, la silueta urbana en el horizonte citadino, desde la perspectiva en que los turistas aprecian el sugerente y emblemático perfil de la geometría sagrada contenida en las maravillas edilicias en que se constituyen las mezquitas -hoy símbolos del inconmensurable islam- otrora paradigmas de la capacidad humana para crear los más bellos espacios interiores y formas complejas que hayan existido jamás en la historia universal de las realizaciones humanas: Santa Sofía de Constantinopla y la de Solimán el magnífico, entre otros.Extraordinario ejemplo de lucidez, inteligencia y claridad política que viene a demostrar que es posible prefigurar la esperanza, en torno a la Villa Panamericana, respecto a su necesaria y obligada demolición. Lo que acontece en la antigua capital oriental del imperio romano, no es casual ni fortuito, es símbolo del poder sustentado en la lógica de la grandeza de ánimo y la fuerza de la voluntad. Es la señal que indica cuán equivocados estamos en tanto nuestro principal y usurero interés se sostiene frágilmente en la idea de preservar y defender los factores económicos por sobre los altos valores ambientales y, sobre todo, el respeto a la legalidad. Hoy, más que nunca, insisto en que estamos a tiempo aún de salvar la dignidad para dejar un legado poderoso, así como un mensaje trascendental, relativo a los ideales de esta generación. Así se evidenciaría, de modo contundente, la razón que justificaría el discurso –ahora vacío y sin sentido- de la pretendida sustentabilidad. Asimismo, se obnubila el entendimiento y se ha perdido el don para discernir e interpretar las necesidades humanas y el respeto a los espacios que les son propios, en donde la gente ejercita la mente y espabila el espíritu, en el solaz recreativo del deporte y el goce de la naturaleza. Otra vez el triunfo de la sinrazón y la necedad: son más importantes el negocio y el mercado que la sana convivencia y la preservación del espacio de la dignidad ciudadana que se emplaza en el enclave sagrado y sitio de ofrendas: El parque natural Huentitán… Vaya, no descansaremos al expresar nuestro clamor: ¡Con su música a otra parte! Hace falta que la autoridad comprenda y asuma el papel histórico que le corresponde para resolver con energía, mediante decisiones firmes e instrucciones precisas, lo que es menester para garantizar la vigencia de la ley, y la permanencia de la vida, a efectos de elevar las condiciones de calidad ambiental para las generaciones futuras. Debemos recuperar y restablecer la riqueza biótica del bosque La Primavera y preservar el sitio del parque Huentitán como escenarios vivos, en el imperio de la santa sabiduría que debería guiar nuestros pasos.

 

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