Trampantojo

Marginación y esperanza

Como en cada ciclo, aquí está el pensamiento de Priscila Montserrat Flores Islas, mujer inteligente que nos entrega el producto de su reflexión y análisis crítico respecto a un tema toral de nuestro tiempo: La marginación y la esperanza.

La incapacidad de imaginar el potencial del ser humano en otro cuerpo que no sea el nuestro, no reconocerlo, no valorarlo e, incluso, no procurarlo, nos hunde en un profundo sentimiento de desigualdad. Las fronteras existen en el cerebro únicamente; murallas que solidifican la discriminación. Este proceso parece ser cíclico, una cadena de exclusión de la que todos somos parte y de la misma manera contribuimos a conformarla. El trasfondo de esta razón en particular pareciera no tener explicación. Es entonces cuando me pregunto ¿si la marginación la hacemos todos, podremos erradicarla del mundo? ¿Cuál es la importancia real de sentirse y ser marginado?

Anteriormente se hablaba de marginación solo refiriéndose a lo económico pero en la actualidad esta marginación es también exclusión social, abandono y rechazo. Me lleno de amargura al mirar todos los días a personas que permiten que estos estigmas sociales rijan sus vidas, que transitan por la vida sintiéndose marginados sin sentir ni creer realmente que pueden tener voz y voto, de hacer valer el derecho de todos al respeto; recordemos que el primer paso es el amor propio que desencadenará toda una serie de nuevas oportunidades. Es de vital importancia mencionar también que en algún punto en la vida del ser humano, ésta vulnerabilidad no es solo mental: el cuerpo flaquea y la voluntad se ve debilitada, aunque no por este motivo el abandono y rechazo sería un justificante moral para librarnos de culpas.

Un sinfín de motivos y pretextos pueden ser enumerados en este texto, sin encontrar una respuesta convincente, sobre el por qué se sigue permitiendo la discriminación. Diferentes contextos de la humanidad valoran la vulnerabilidad de estos grupos, aunque considero que estas políticas deberían llevarse a cabo en todo el mundo. Mirar siempre al prójimo y procurar su cuidado sin importar si este se encuentra en crisis o no. Debería ser una tarea primordial para cualquier ser humano, de esta manera contribuiríamos a que esta sociedad sea integral, con respeto entre nosotros.

El ser humano moderno ha corrompido todo sistema, nos matamos y destruimos mutuamente y pareciera que esto no tiene fin, somos fantasmas andando en este mundo, sin camino, ni rumbo fijo; destruyendo todo lo bueno que se nos atraviesa, pensando sólo en nosotros mismos. Terminaré estas líneas expresando mi eterno agradecimiento a todos aquellos que con valor, respeto, humildad y dedicación contribuyen a preservar el respeto frente a una humanidad perdida y devastada. A pesar de pensar esto conservó mi fe en la humanidad y en que, si todos contribuimos a mejorarla, el futuro social cambiaría radicalmente.

Mirar alrededor, dejar de juzgar, buscar o contribuir a la solución; dejar de ser parte del problema y elegir ser parte de la solución es la mejor tarea que en este mundo terrenal podemos realizar.

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