Trampantojo

Línea 3 del Sistema de Tren Eléctrico Urbano en Guadalajara

Movilidad urbana, dícese de la totalidad de desplazamientos que ocurren en la ciudad, y la conexión y accesibilidad entre ellos. La línea 3 del tren ligero está próxima a ser un proyecto en marcha, sin embargo la mayoría de la población se encuentra desinformada. El proyecto de una línea 3 viene siendo propuesto desde finales del 2008, saldría desde la estación Isla Raza y se dirigiría hacia el sur de la ZMG.

Esta vez la ruta planteada es diferente, se le hace referencia como la Diagonal “Zapopan – Guadalajara – Tlaquepaque” y sigue una de las vialidades más transitadas de Guadalajara. Pero, ¿está este proyecto realmente bien desarrollado? ¿Es lo que necesita Guadalajara? Tal vez, vamos a analizar el primer obstáculo que enfrentará: Contará con 18 estaciones, de las cuales 13 serán elevadas. Las estaciones elevadas enfrentan un gran reto para la infraestructura, una característica de un segundo piso/carril elevado mal planeado es la herida estética que deja en la ciudad. Tenemos como ejemplo las líneas de metro elevadas de la Ciudad de Monterrey, que acarrearon en ciertos puntos la disminución de la plusvalía de las zonas y aumento de inseguridad.

La razón que el gobierno preferencia a un tren ligero elevado vs subterráneo, es el presupuesto, dado que si se optara por hacer una versión subterránea, los costos se duplicarían. El presidente municipal de Zapopan opina que es mejor adaptarse al presupuesto brindado, a quedarse sin proyecto; pero ¿en verdad es necesario hacer las cosas rápido y no tan bien, a hacerlas lento, pero bien? Imaginemos la posibilidad de que toda la L3 fuese subterránea, entonces sí, el impulso que el proyecto daría a las zonas por las que transitará. Otro inconveniente es que necesariamente deben de adaptarse al trazado urbano de la superficie, seguir estrictamente el trazado de las calles, y en ciertos tramos de las avenidas Laureles, Ávila Camacho y Revolución, hay curvas con radios menores a 300 m. que propician que el material rodante y las vías sufran de un desgaste y fricción excesivas. La ciudadanía debe exigir lo que haga mejor a la ciudad, que es la construcción de una línea subterránea, o en todo caso la supervisión del proyecto para que éste afecte lo menos posible la calidad de vida de la población. La construcción de la L3 es un proyecto delicado. Si bien no es la panacea a los males de movilidad que aquejan a Guadalajara, ésta en aras de ser un gran impulsor del progreso de la ciudad, o un gran retractor de la misma; queda sobre nosotros exigir y supervisar que el proyecto beneficie al ciudadano y no que lo suma en un caos vial al que es propenso desviarse.

Autor: Diego Alejandro Márquez

 

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