Trampantojo

Igual a 43 héroes de la esperanza...

Noche de ronda. Tiempo es de escribir respecto al tema toral de nuestro momento histórico. Cita crucial con el destino en la hora aciaga de la barbarie que azota al país. Es un lapso negro y abismal que nos ha hundido en la peor crisis política y de inseguridad que hemos experimentado y padecido en las efemérides de la nación. Funesta manifestación de colusiones y pactos que evidencian los nexos con el crimen organizado desde el poder. El episodio de Iguala nos ha exhibido ante el mundo como el lugar donde habitan demonios inmisericordes cuya dimensión proterva raya los linderos de la ignominia alevosa de un gobierno permisivo, pusilánime e incapaz de controlar y someter a las fuerzas del mal.

Nada supera ya la tremenda tragedia que viven los familiares de los 43 héroes de Ayotzinapa. Nada más aterrador que saber que adolecemos de un presidente -y su gabinete- indolentes y ajenos a los graves problemas de la patria; personajes nefastos que se han caracterizado por hacer gala de su gusto por la farándula, la superficialidad o la ignorancia y que, aliados con las súper televisoras -creadoras de imágenes y escenarios propicios a la manipulación mediática- con las que nos han querido engañar con argumentos inverosímiles y relatos dignos del absurdo como producto de la dictadura perversa. Ya nada es igual a la sumisión en el pasado, los hechos dramáticos recién ocurridos a lo largo y ancho del territorio han provocado que hoy el pueblo de México, dolido hasta las entrañas, haya despertado en el ansia de recuperar la libertad y la seguridad: Hay un clamor general en los medios y en las redes sociales, en las plazas y en las marchas, dentro y fuera de México: que dimita el presidente, como primer requisito para restaurar la confianza y levantar la esperanza.

Hoy demandamos justicia, hoy demandamos eficacia, hoy exigimos la transformación de las estructuras del estado opresor, ese que nos ha sometido al arbitrio de voluntades oscuras que sólo velan por sus intereses. Hoy México requiere de cambios radicales que nos conduzcan a reconstruir el sistema: Ya no queremos partidos políticos que sólo le parten el alma a las legítimas aspiraciones por la prosperidad y el bienestar; ya no queremos reformas insustanciales que únicamente benefician a la oligarquía internacional que sustenta, instruye y dirige las decisiones contra la estabilidad y el desarrollo de la república; Ya no queremos ni necesitamos a un presidente que se esconde y no afronta los retos, que se resguarda y oculta para proteger la integridad de su débil  imagen y que no da la estatura de estadista para ejercer su potestad.

Los actos de lesa humanidad acontecidos en Guerrero no dejan lugar a dudas: Si bien es cierto que él no los secuestró, el presidente sí falló en la estrategia y falla como garante de la estabilidad y la paz social. ¡Vivan los 43 héroes de la esperanza!

 

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