Trampantojo

Elogio de la mentira

La mentira es el acto creador de espejismos y silogismos que han seducido y conducido a la especie humana a experimentar el placentero devenir de verdades sospechosas, simuladas por sofismas relumbrantes, cuyo contenido metafórico se traduce en la versión más divertida de la realidad disimulada. Es un recurso eficaz para persuadir a los incautos que se hallan en la  búsqueda de certezas. Nada más encantador que encontrar en ella la tranquilidad de sentirse felizmente  ultrajado. Es la esperanza de saber que la verdad existe pero no corresponde a la dimensión falaz de nuestra ingenuidad. Es la espada de Damocles.

Nada es verdad, sólo venimos a soñar –cantó Netzahualcóyotl– mientras Juana de Ásbaje nos deleitó con su poesía: “Éste que ves, engaño colorido, que, del arte ostentando los primores, con falsos silogismos de colores, es cauteloso engaño del sentido; Éste, en quien la lisonja ha pretendido, excusar de los años los horrores, y venciendo del tiempo los rigores, triunfar de la vejez y del olvido. Es un vano artificio del cuidado, es una flor al viento delicada, es un resguardo inútil para el hado: es una necia diligencia errada, es un afán caduco y, bien mirado, es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.”

Nada es lo que parece. Asistimos al tiempo de la muerte de la verdad. La verdad no existe, espetó un lúcido y trascendental Nietzsche. La verdad es imposible, pues vivimos en una cultura de convenciones y simulacros. Decimos No cuando queremos decir Sí y decimos Sí cuando en el fondo queremos decir No. Lo que nos choca nos checa, somos los poetas de la farsa y la comedia como táctica fundamental de nuestro discurso político. Mentir nos hace ser lo que somos ante los demás, es la faceta con que resguardamos la identidad del personaje enmascarado que nos proyecta frente al gran teatro del mundo en el que actuamos, en el que nada es verdad ni es mentira, sólo es cuestión de mirar  con ojos de inocencia o maledicencia, según Campoamor, y se trata de hablar de la feria conforme a cómo nos fue en ella. La onda es el apantalle y este es un Elogio de La Mentira.

La mentira abarca y está en todas las manifestaciones humanas y, es más, de entre ellas, el arte en la más feliz de las mentiras. Es la exposición de los motivos del lobo que aspira conseguir los encantos de la caperucita; Es la manzana deliciosa y seductora de la tentación que nos llevará al éxtasis sublime o al paraíso pecaminoso. Es el camino más corto a la casa de la alegría donde habitan nuestros demonios y fantasías. Utopía que no es falsa y que se realiza cada que jugamos con las palabras disfrazadas de lo verosímil cuando es necesario mentir para que nos crean. Es la que nos permite entender que lo falso también puede ser muy bello. Querámoslo o no, aceptémoslo o no, es la más importante y poderosa arma de persuasión y conquista de la política, a través de la retórica, que convence hasta a los más escépticos. Bienvenidos al momento estelar de la mentira en los tiempos cercanos del porvenir: El espectáculo de las campañas está por comenzar y bien sabemos que un político es a la mentira lo que un payaso es a la comicidad... ¡Primera llamada, Primera!

 

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