Trampantojo

"El Aleph" del "Chapo"

La poderosa convicción de que la persona capturada en aquel ya lontano y mítico 21 de febrero de 2014 –504 días antes de su presunta fuga del penal de la máxima vergüenza– no era Joaquín Archivaldo Guzmán Loera aún ronda en el imaginario. Sin embargo, y ante la presunción de la permanencia allí dentro, de quien haya estado preso, fuese El Chapo o no, lo que en verdad me resulta asombroso es la gran capacidad que tiene el gobierno para construir relatos dignos de la borgiana historia universal de la infamia. No termino de entender lo inconcebible y no doy crédito a lo que nos quieren endilgar como gran mentira histórica: El increíble y penoso cuento del túnel de fantasía y la graciosa huida del narco desalmado.

Lo que pudo ocurrir en verdad fue que el presunto e histriónico Chapo Guzmán escapó por el inconmensurable, ignominioso y profundo hoyo negro de la corrupción imperante en México. Con su fuga dejó muy en claro que capturarlo de nuevo resulta innecesario e inconveniente, pues, antes al contrario, ya  demostró ser el dueño de todo su poder y operó sin tapujos desde el interior, con tal comodidad, desfachatez y control absoluto, que da lo mismo tenerlo afuera que adentro. Especulo con la nota y pienso que la pretendida escapada fue un sensacional acto de prestidigitación, inventado por la autoridad en materia de inseguridad nacional, para justificar la ineficacia de aquel –ahora fallido- operativo de captura de un donadie y que habría resultado muy penoso reconocer públicamente. Es una gran novela de ficción. Es insólito.

Me detengo ahora en el túnel, ese imposible e  inextricable espacio por el que circuló la mayor afrenta a la inteligencia nacional en el tránsito hacia la burla y el escarnio contra quienes ahora somos el hazmerreír en el mundo, por contar con una prisión de máxima inseguridad, certificada por ser incapaz de retener a una mosca. Pues bueno, ese túnel es, digamos, técnicamente inviable y prácticamente inexplicable.

Hay muchas cosas que no cuadran ni tienen lógica: Primero, la estructura de la edificación se constituye por gruesas paredes y losas de piso fabricadas con hormigón armado. Segundo y sucesivamente, resultaría sumamente complicado excavar hacia arriba un pasadizo de diez metros de altura con diámetro menor a un metro; Por las dimensiones exhibidas en la faramalla informativa, un espacio con 70 centímetros de ancho y 170 centímetros de altura sólo puede ser excavado por una sola persona con pala, marro y cincel –no cabe el zapapico- y a lo largo de los 503 días, suponiendo que hayan comenzado desde el 22 de febrero, tuvieron que desplazar tierra a razón de 3 metros lineales, en promedio, por cada día, lo cual significa casi 5 o 7 metros cúbicos por jornada normal de trabajo. Aún más, por más alta tecnología disponible, cualquier señal por ondas hertzianas se inhibiría a tal profundidad, lo que torna impensable descifrar cómo localizar un punto ciego ubicado, a pesar de los planos, justo en la regadera de la celda 20 desde donde se ve todo el universo y lo que en él ocurre, de manera simultánea, como en El Aleph, otra vez, de Borges… No es cierto, no se crean los cuentos de un chino…

No hay duda, es imperdonable y muy lamentable. Por ello hoy, más que nunca, es impostergable la renuncia de Enrique Peña Nieto y su secuaz Miguel Ángel Osorio Chong, en virtud de su declarada incapacidad para garantizar la tranquilidad de la patria y por establecer el mirreynato de la impunidad.  

 

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