AMARRES

Tres independientes que pueden ganar

Comienzan a aparecer algunos datos preliminares sobre la primera aparición de las candidaturas independientes de la época moderna en México. Algunos son alentadores. Todos permiten interpretaciones distintas y puramente hipotéticas, por ahora.

Funcionaron los filtros draconianos impuestos por los partidos a escala federal. Solo se presentaron 122 solicitudes iniciales de candidaturas a diputaciones federales; al término del vía crucis de firmas, asociaciones civiles, programas, etcétera, sobrevivieron 22. Habiendo 300 distritos en el país, se trata de un número raquítico. El promedio de 7 mil firmas necesarias por distrito fue difícil de alcanzar, sobre todo si se toma en cuenta la elevada probabilidad de que el INE “tumbara” una proporción elevada.

Algunos candidatos lograron volúmenes impresionantes de firmas. Cuatro de los primeros siete en todo el país proceden de Sinaloa: Víctor Antonio Corrales Burgueño, el candidato que más firmas recabó en México, con 26 mil 725, en el VI Distrito del estado; Giova Camacho, con 26 mil 582, en el VII; seguidos por Manuel Clouthier y José Vidal Ramírez.

El número de firmas recabadas corresponde en ambos casos a 20 por ciento del total de votantes de los comicios anteriores —en 2012—, año de elección presidencial. Si suponemos que buena parte de las firmas de ambos candidatos independientes proviene de universitarios, ya que ellos lo son o fueron (de la UAS); que se trata de firmas “duras”, es decir de gente que irá a votar, y si recordamos que en una elección intermedia se vota menos que en las presidenciales, es factible que en los dos distritos los independientes reciban entre 25% y 30% del voto: tal vez lo suficiente para ganar.

El caso más interesante consiste en el sorprendente desempeño de Jaime Rodríguez, El Bronco, en la contienda por la gubernatura de Nuevo León. En la última encuesta de El Norte sube 7%. Se ubica en un empate técnico con el candidato del PAN, y a 11 puntos de Ivonne Álvarez, la aspirante priista, que desciende 1%, situándose en 33%. A dos meses de las elecciones, con 16% de indecisos, debates en puerta y el creciente descrédito del PRI, del gobernador Rodrigo Medina y del propio Presidente, no es imposible que se produzca el clásico fenómeno del voto útil. Los electores panistas abandonan a su propio abanderado, si El Bronco encierra mayores posibilidades de derrotar a la priista. Como Fox con la izquierda azul en 2000, Calderón con los priistas en 2006, y EPN con Vázquez Mota en 2012. Veremos.