AMARRES

Mi departamento en Miami

En Twitter, troles pejistas y castristas pretenden haber “descubierto” que poseo un departamento en Miami. En la página 627 de Amarres perros digo: Visito con frecuencia Miami, donde compré a crédito un pequeño departamento en 2006. Porque puede haber quien caiga en el garlito, aclaro:

1. Dejé de ser funcionario público hace más de 12 años; no tengo obligación política, jurídica o moral de hacer públicos mis bienes ni mis ingresos. No creo que quien esté en la arena pública —mas no viva del erario— deba hacerlo. Tampoco otros personajes, hayan sido o no funcionarios o recibido emolumentos públicos. Nos expondríamos a una cacería de brujas en un país donde hay gente que gana mucho gracias a un trabajo no necesariamente más útil para la sociedad que otros. Pero dada la coyuntura y mis posturas en este debate, no tengo empacho en divulgar lo pertinente.

2. El departamento mide 95 m2, en un edificio construido hace 34 años, por 480,000 dólares, de los que pagué 15% de enganche y lo demás con una hipoteca a 30 años, refinanciada en 2011 a una tasa de 3.75%. El pago mensual es de 1,750 dólares. Deduzco el predial anual ante el SAT por ser un departamento de trabajo —soy comentarista y asesor de Univisión, cuya sede está en Miami; deduzco asimismo los intereses de la hipoteca. Como confiesan los troles, el inmueble y la hipoteca están a mi nombre.

3. Antes y después de entrar a la SRE, como relato en Amarres perros, me gano bien la vida. Pude dejar el cargo cuando quise y vivir mejor fuera del presupuesto que dentro. En 2013, último año en que hice una declaración anual —no sé si los troles sepan que las declaraciones anuales se presentan en abril, ya que no pagan impuestos, no tienen ingresos, no trabajan—, declaré un ingreso anual total de 7,536,540 de PM: al tipo de cambio de entonces, unos US $600,000. La hipoteca corresponde a 3.5% de mi ingreso mensual.

4. El departamento que ocupo en NY, como lo describo en Amarres perros (pág. 621), es propiedad de la Universidad de Nueva York. Pago una renta subsidiada de 2,700 dólares al mes hace 17 años, y esa prestación forma parte de un paquete generoso que la Universidad me ofrece. Seguramente NYU y mis múltiples otros empleadores, empezando por MILENIO, no saben lo que los troles: qué idiotas son por pagarme tanto. ¿O será que estos tontitos además de su estulticia e ignorancia, padecen una severa dosis de envidia?