AMARRES

Migración y el pagaré de Peña por cobrar a Obama

Dos cifras recientes ilustran la complejidad de la política migratoria mexicana, en estos días que la caravana de indocumentados centroamericanos se encuentra entre Oaxaca y el DF. Por un lado, el número de migrantes menores de edad no acompañanados detenidos por EU sumó más de 3 mil en marzo, el total más elevado desde la marea del verano pasado. Por el otro, las detenciones realizadas por el Instituto Nacional de Migración en 2014 crecieron casi 50% en relación con el año anterior: de 86 mil a 127 mil, pero más grave aún, durante el primer bimestre de 2015 casi se duplicaron frente a 2014.

Quizá la mejor faena realizada por Eduardo Medina Mora como embajador de México se centró en la llamada crisis de los niños. El ahora ministro leyó claramente las dificultades de política interna que la oleada infantil le causaba a Barack Obama, en plena deliberación sobre la puesta en práctica del equivalente de una reforma migratoria sin el Congreso. De acuerdo con mis fuentes en Washington, al término de un desencuentro telefónico entre los chiefs of staff de Obama y Peña Nieto, Medina Mora convenció al Presidente mexicano de “hacerle el paro” a su homólogo, y que algún día el favor sería reciprocado.

Así nació el Plan Frontera Sur. Por enésima vez, México se comprometía a sellar la frontera con Guatemala, buscando impedir la llegada a la frontera norte de los llamados OTMs (Other than Mexicans o no-mexicanos). Se estrechó la vigilancia sobre La Bestia; se colocaron más retenes del INAMI, de la PF y de Sedena en el sur, y se incrementaron las detenciones y subsiguientes deportaciones. El flujo de niños a EU disminuyó dramáticamente; Obama superó su crisis, aunque su acción migratoria sigue suspendida por un juez federal; y Peña Nieto porta un pagaré que sacará en el momento más oportuno.

Como en tantas otras ocasiones, los esfuerzos mexicanos no eliminan los flujos ni borran la realidad. De la misma manera que el empeño de ICE en EU puede reorientar o reducir el número de mexicanos que buscan oportunidades en el norte, mas no suprimirlo, las autoridades mexicanas pueden poco contra la violencia en Centroamérica, la estacionalidad, la habilidad de los polleros y el imán de la familia para los menores. De allí que por un lado aumenten las detenciones en México y también en EU. Quizá este año, con calma y aviso, sin improvisar ni sobrereaccionar, tanto Obama como Peña puedan encontrar soluciones más humanitarias y menos represivas. Existen.