TODOTERRENO

El político y el pueblo

Había una vez un cuervo que se robó un queso y se subió a los altos de un árbol para comérselo.

Pero un zorro pasaba por el lugar, vio al cuervo que tenía un gran pedazo de queso e ideó la forma de quitárselo.

Entonces comenzó a adularle:Pero, ¡Qué hermoso cuervo eres! ¡Entre las aves no hay otro que tenga tal brillantez en tu plumaje, tal gallardía y tal donaire! ¡Tu voz es tan fascinante, tan perfecta e inigualable!El cuervo, envanecido por el elogio, queriendo demostrar al astuto zorro su melodiosa voz, comenzó a cantar dejando caer el queso que tenía en el pico.

El ladino zorro, que no deseaba otra cosa que el queso, cogió entre sus fauces el suculento bocado y, burlándose del cuervo, saboreó el queso a la vista del cuervo. El cuervo, al ver al zorro comer apetitosamente el queso, muy apenado y hambriento, se alejó del lugar.Esta fábula  sirve para ilustrar de pies a cabeza a la gran mayoría de los políticos en campaña.

Dichos políticos sin escrúpulos solo se acercan al pueblo famélico para arrebatarles el pan de la boca a ellos y sus hijos,  son capaces de cualquier ruindad con tal de lograr su objetivo, que es el voto, prometen y prometen, embaucan con chucherías, por ejemplo, gorras, mochilas, útiles escolares de pésima calidad, tortas, refrescos, entre muchas artimañas más. Son puro bla, bla, bla.

Así como el zorro de la fábula, ellos se la pasan seduciendo  al pueblo, aparentan comprender el dolor de ver a sus hijos con poca o nula esperanza de progresar y salir de la pobreza, tanto física como educativa, algunos hasta duermen en sus domicilios durante la campaña (Eduardo Olmos) y comen en la misma mesa de sus moradores.

Pero una vez logrando su objetivo, alcanzado con pura saliva, chucherías y comida chatarra, se desaparecen, a sus domicilios ubicados en las colonias súper residenciales y las oficinas “públicas” las convierten en bunkers con acceso restringido.

Igual que el zorro, los políticos  proceden a disfrutar del botín  cruelmente arrebatado al pueblo a base de engaños y dádivas de ínfima calidad. Y como dice el comercial, esta historia se repetirá toda la vida… Hasta que el pueblo bronco despierte. 


jorge.alonsoguerram@yahoo.com.mx