TODOTERRENO

¿Servidores públicos o monarcas?

A la memoria de mi madre. A tres años de haber partido a la Patria Celestial..


En México hace mucho tiempo dejamos de tener  Imperio, donde algunos gobernantes se ungían como soberanos. Es el caso de Agustín de Iturbide  primer emperador de México, (de 1822 a 1823) también Maximiliano de Habsburgo, segundo emperador de México. (De 1864 a 1867) el cual tomó como residencia oficial el Castillo de Chapultepec, considerado como único castillo Real en América.  Ambos fueron fusilados. Y qué decir de Antonio López de Santana, once veces presidente de México, gobernando por cuarenta años, en forma intermitente, dándole el tratamiento de su “Alteza Serenísima”.Tal parece que los gobernantes mexicanos añoran esos tiempos de virreyes y emperadores, pues sus lugares de trabajo los nombran como palacio, es decir, en la  capital del país, el Presidente de la República atiende en Palacio Nacional. Los Senadores y Diputados, en Palacio Legislativo, los Gobernadores de los Estados en Palacio de Gobierno, los jueces y magistrados, palacio de justicia,  los empleados federales, no se quedan atrás pues su lugar de trabajo  las nombran como Palacio Federal. ¿Y quiénes habitan los palacios? Pues nada menos y nada más, que la monarquía y la realeza. La monarquía es una forma de gobierno donde el monarca lleva el título de rey, emperador o zar, y cuando tiene el poder absoluto la palabra del rey, es ley. Y la realeza es  el grupo de dinastías, casas y familias reales.  Haciendo un comparativo con muchos de nuestros políticos en nuestro país, algunos se sienten que pertenecen a la monarquía y otros a la realeza según su cargo. Sus lugares de trabajo lo siguen llamando  “palacio” y por lo tanto al pueblo lo ven como plebe que les deben rendir pleitesía. Si los políticos en turno pregonan a viva voz que vienen a servir al pueblo y no a servirse de él, deben  comportarse como servidores públicos, y no dilapidar el erario, y menos en viajes de “trabajo” innecesarios costosísimos al extranjero acompañados de un séquito de “asesores”, donde regresan con nulos beneficios para el pueblo muchas veces. Aunado a remodelaciones de súper lujo de sus oficinas “palacios” donde deben atender al pueblo, que por supuesto rara vez tienen acceso, pues son aéreas restringidas, para uso exclusivo del “funcionario Público”.Los mal llamados palacios a los edificios de gobierno, debe  ser eliminados, (El apelativo) pues su solo nombre representa un distanciamiento entre el pueblo y sus moradores, que no son otra cosa que servidores públicos  que fueron ungidos por la ciudadanía. Ahora bien, si tanto les gusta morar en palacios y palacetes, habiliten el palacio de Lecumberry para  que los reciba con los brazos abiertos, al término de su mandato. Pero desafortunadamente muchos prefieren el Palacio de Hierro. ¡Faltaba más!  


jorge.alonsoguerram@yahoo.com.mx