TODOTERRENO

Cuestionar o no cuestionar

En una conversación casual, con un buen amigo, en el aeropuerto de la Ciudad de México a mi regreso a Torreón. Después de saludarnos afectuosamente y ponernos al corriente de nuestro transitar por la vida, mi amigo me platicó sobre la paz y tranquilidad en que vive  al no sudar fiebres ajenas y dedicarse a su familia, negocios y amigos, en lugar de involucrarse en la política, en forma indirecta, con comentarios que a nada llevan, pues por mucho que se discuta un tema, los argumentos son estériles.
Inclusive Jorge, me dice mi amigo.  Si  te llegas a involucrar en algo más simple como la mesa directiva ya sea de tu colonia o de la escuela de tus hijos, de tu club deportivo o de alguna asociación a la que pertenezcas, lo que antes te parecía trasparente, altruista y que los directivos donaban su tiempo en forma desinteresada, descubres que en la gran mayoría de le casos, es falso. Pues siempre hay una ventaja, ya sea en las  obras o en las compras que se realizan, hasta en la nómina, donde el menor daño es el nepotismo.  Algunos, su única intención es hacerse notar, en otros casos, es manejar y manipular los ingresos económicos a sus conveniencias, pero también existen los que buscan un puesto político ya sea para ellos o para algún pariente. Pero pocos, muy pocos son los que verdaderamente otorgan su tiempo y conocimientos para beneficio de su asociación, ya sea del club, colonia, o escuela.
Eso sí, si los cuestionas se hacen los ofendidos, consideran que los estas agrediendo, que estas dudando de su honestidad, se rompen las vestiduras, y hasta lo toman como si fuera un pleito personal. Como osaste dudar de ellos al solicitar, alguna aclaración o el pedir un  acceso más detallado a sus “informes de ingresos y egresos”. No, eso es una blasfemia, imperdonable.
Es por esto Jorge,  que es mejor vivir en tu ignorancia, dedicarte a lo tuyo, y no estar  sudando fiebres y pleitos  ajenos. Total si tú analizas, a la gran mayoría de los asociados no les interesa en lo absoluto. Solo revisa los que asisten a una asamblea general, que es el órgano máximo. No llega al 5%.  Y claro está, los directivos a eso se basan, saben cómo manipular dichas asambleas. Son expertos. Y hasta su modus vivendi  se vuelve. Y qué decir de la ciudadanía en elecciones políticas, está igual o peor, el pueblo es apático y critico de café, no se involucra. No tengo tiempo, es la excusa.
En fin. A los pocos minutos de nuestra plática, nos despedimos y abordamos nuestro respectivo avión, El a Nueva York  y yo a mi querido Torreón. Pero la reflexión que me dejó fue mucha. ¿Valdrá la pena el gozar de una tranquilidad ficticia?, es decir, imitar al avestruz, o denunciar y cuestionar a tipos de doble moral que se hacen pasar por gente altruista  y no son más que unos sátrapas, que están carcomiendo lentamente como la humedad a nuestro México.


jorge.alonsoguerram@yahoo.com.mx