TODOTERRENO

Crucifixión o resurrección

Hoy es Viernes Santo. Estamos en Semana Mayor.

Así es como la mayoría de los  cristianos la conocemos. Se conmemora la crucifixión de Jesús. Pero lo que debemos en verdad recordar, no es la crucifixión, sino la resurrección, que es el hecho más importante y valioso de nuestra fe. Jesús no vino a salvarnos. Vino a decirnos que ya estamos salvados. No es el Viernes Santo, el final de la historia. La Resurrección es el comienzo de todo.   

Es por esto, que lo que debemos recordar y relacionar con nuestra fe, es a un Jesús  resucitado, no crucificado. Un Jesús, con los brazos abiertos de bienvenida, un Jesús sonriente ¿Cuándo hemos visto una imagen  de un  Jesús alegre? La gran mayoría es de sufrimiento y tortura, y todas estas imágenes son proyecciones nuestras. Porque hemos creído equivocadamente que la vida así debe ser. 

Jesús no es un suicida, ni un cómplice de la injusticia. Jesús nunca buscó el dolor y menos la muerte. Todo lo que sufrió fue consecuencia de haber denunciado las injusticias de quienes ejercían el poder, se enfrentó a los poderosos.

Pasó haciendo el bien y quitando el dolor del pecado, de la enfermedad, de la soledad, del miedo, de la tristeza. Y el Padre de la Vida lo Resucitó.El Nazareno vino a predicar la vida eterna, no la muerte.  

Nosotros recordamos a nuestros seres queridos y amados, -que ya fallecieron- en el transitar por su vida, con los bellos momentos que nos dejaron tatuados, en nuestras mentes. Recordamos los mejores  sucesos, los disfrutamos y los volvemos a vivir.Cuando entendamos que la responsabilidad es nuestra para atenuar el sufrimiento de este mundo, es cuando verdaderamente surgirá un cambio.

Dios no quiere el sufrimiento, nos ha otorgado diferentes  talentos para beneficio de nuestros semejantes.

Todos tenemos el encargo de hacer, este mundo mejor. Vivimos en una sociedad egoísta, donde buscamos solo la satisfacción personal.   Por esta razón sigue tan vigente la frase de Gandhi “Más que los actos de las personas malas, me horroriza la indiferencia de las personas buenas”.Algunas  reflexiones fueron homilías  de Enrique Ponce de León. S.J 



jorge.alonsoguerram@yahoo.com.mx