TODOTERRENO

Convivir o discutir

En una amena charla en un convivio social, uno de los anfitriones pronunció una frase “Hay una divinidad que ha hecho los planes de nuestra vida, y nosotros no somos capaces de alterarlos”. El anfitrión afirmó que la frase era de la Biblia. Pero uno de los invitados estaba seguro que era de Shakespeare y convirtiéndose en su corrector sin que nadie lo pidiera lo contradijo. El anfitrión aseguraba que era de la Biblia, el invitado insistía que era de Shakespeare.


En la misma mesa se encontraba un famoso literato que designaron de árbitro,  mismo que era una autoridad de las obras de Shakespeare y él  muy sonriente dándole un puntapié por debajo de la mesa al invitado, acabó con la discusión diciendo que la frase si era de la Biblia.


De regreso a casa, le preguntó a su amigo el literato porque había dicho que la frase era de la Biblia, sabiendo él que  era de un drama de Shakespeare,  y contestó. “Pero a qué fuimos allí: ¿a gozar de un banquete o a amargarnos la vida discutiendo? ¿Porqué demostrarle a otro que se equivoca si uno no pierde nada con lo que él está afirmando?  ¿Por qué herirle inútilmente su orgullo? Él no nos había pedido nuestra opinión.

¿Qué se gana con discutir? Mi amigo: no hay que darle jamás patadas a un aguijón, o a un clavo afilado.


Cuántas veces hemos caído en esas platicas estériles,  donde uno trata de demostrar que  la contra parte está equivocado y a su vez la contra parte se defiende  y la charla se vicia en solo ese tema, incomodando a los demás comensales e invitados.


Existe un anécdota de un sacerdote líder de su congregación, donde en una entrevista una persona le preguntaba ¿Padre, como le hace usted para que todos lo quieran y estar bien con todo mundo? Muy sencillo hijo, les doy la razón a todos. ¡Pero padre, usted no puede darle la razón a todo mundo!


Tienes razón hijo, no debo darles la razón a todo mundo. ¿Verdad que no? Y una vez que se retiró el sacerdote, cayó en la cuenta que también  a él le había dado la razón. Si uno quiere ganar o dar por terminada una plática, dale la razón a tu oponente.
A este mundo venimos a vivir y convivir, no a discutir.


Otrosí digo: Esta semana fue designado como nuevo Coordinador de la Unidad Especializada  de Asuntos Internos de  Torreón  a Benjamín Noyola Del Río. Asuntos internos es la policía de la policía.


jorge.alonsoguerram@yahoo.com.mx