TODOTERRENO

Bullying de docentes

El bullying o la ojeriza, como se le llamaba antes, siempre han existido. Pero en antaño los que la practicaban a diario eran las profesoras, o maestras como les gustaba que les dijeran. Era muy común que alguna maestra agarrara de “carrilla”  a uno o varios  alumnos, y como era la maestra todos le festejábamos sus atropellos, tanto verbales como físicos, además, el alumno tenía que “aguantar vara”, pues de lo contrario se etiquetaba como rajón o marica. Y así trascurría el año escolar, donde al docente rara vez se le denunciaba, y cuando se hacía, los directivos del plantel no daban importancia al alumno.
Cuentan que alguna vez Gandhi fue víctima del Bullying o la ojeriza de un maestro de la universidad. Pero con la inteligencia y sagacidad de Gandhi el “maestro” no salió bien librado.     
“Cuando Gandhi estudiaba Derecho en University College de Londres, un profesor de apellido Peters le tenía antipatía. Pero Gandhi nunca  bajó la cabeza. Un día el profesor Peters estaba almorzando en el comedor de la universidad y Gandhi vino con su bandeja y se sentó al lado del profesor. El profesor, en tono altanero, le dijo: “Señor Gandhi,  ¿no entiende usted que un puerco y un pájaro, no se sientan a comer juntos?”A lo que Gandhi contestó: “Esté usted tranquilo profesor, yo me voy volando”. Y se cambió de mesa. El señor Peters verde de rabia, decidió vengarse en el próximo examen, pero Gandhi respondió con brillantez todas las preguntas. Entonces el profesor le hizo la siguiente pregunta: “Señor Gandhi, usted va caminando por la calle y se encuentra con una bolsa, dentro de ella está la sabiduría y mucho dinero, ¿cuál de los dos se lleva?” Gandhi respondió sin titubear”¡Claro que el dinero profesor!”El profesor Peters sonriendo le dijo” Yo, en su lugar, hubiera tomado la sabiduría, ¿no le parece? Gandhi respondió:” Cada uno toma lo que no tiene.”
El profesor Peters, histérico, escribió en la hoja del examen: ¡IDIOTA! y se la devolvió al joven Gandhi. Gandhi tomó la hoja y se sentó. Al cabo de un instante se dirigió al profesor y le dijo: “Señor Peters, usted me firmó la hoja pero no me puso la calificación”.  
Todavía existen infinidad de colegios y escuelas donde los maestros agreden a sus alumnos tanto física como verbalmente, además permiten o se hacen de la vista gorda y algunos alumnos se ensañen con el más débil ante la complacencia de sus compañeros. Dichas prácticas nocivas a muchos niños los marcan para toda su vida, donde van cargando resentimientos y miedos.  Si bien es cierto que son lecciones de vida, donde todos debemos pasar por momentos de sufrimiento, pero existen niños más susceptibles que otros, y los docentes tienen la obligación de erradicar  dichas prácticas nocivas.


jorge.alonsoguerram@yahoo.com.mx