TODOTERRENO

Borrón y cuenta nueva, cada sexenio

Cada nueva administración viene con un flamante gabinete de secretarios de estado, mismos que por muy bien preparados y con excelentes títulos universitarios, incluyendo doctorados  algunos bilingües o poliglotas, son novatos en las áreas que son designados.

Existen dependencias tan delicadas como la Procuraduría  General de la República, Secretaría de Seguridad Pública y equivalentes,  donde dichos puestos son por designación, y al llegar a la  dependencia  se enteran y empapan de cómo funciona realmente, tanto en forma ortodoxa como no ortodoxa, pero más tardan en enterarse cuando el periodo sexenal  terminó, para luego venir otra persona designada por el Ejecutivo Federal y esta historia se repite en los tres niveles de gobierno.

En cambio sus antagonistas, el crimen organizado, como su nombre lo dice, están perfectamente organizados, entran y salen autoridades y ellos siguen “trabajando” conocen a cada nuevo funcionario, los cuales investigan antes de entrar en funciones, saben por experiencia que su periodo es efímero, máximo seis años.

De los cuales por muchos proyectos y estructuras que se hayan realizado, hacen caso omiso y desarrollan su nuevo estilo de trabajar, echando por la borda  lo implementado por el anterior.

En contraste, existe el antecedente en Estados Unidos  de Edgar Hoover,  mismo que se desempeñó como director del FBI durante ¡37 años! -1935 a 1972-  colaborando con ocho presidentes de la república, donde la gran mayoría de su  personal fue el mismo, logrando grandes éxitos en dicha dependencia, como la implementación de sistemas a la vanguardia y detención de grandes criminales.

Hoover tenía un estricto control  en Estados Unidos y parte del extranjero, sabía los antecedentes más obscuros  de relevantes políticos de su época, pero no solo de políticos, sino de criminales, los cual tenía perfectamente identificados, algunos férreamente perseguidos y otros tolerados como un mal necesario.

El tener continuidad en puestos tan relevantes como la PGR y Secretaria de Seguridad Publica, ofrece al pueblo más beneficios que perjuicios, pues más tardan en designarlos cuando el sexenio feneció y su poca o mucha experiencia acumulada va directa al caño.

Es obvio que existe un riesgo al depositar tanto poder en un solo hombre, en dichas dependencias,  mismos que pueden ser supervisados y evaluados  por un consejo de notables, además de una comisión del Congreso,  porque existe más riesgo que cada seis años se reinventen las estrategias para combatir la delincuencia, muy bien organizada. 



jorge.alonsoguerram@yahoo.com.mx