#ANDOMORELEANDO

Sí al teleférico

Recuerdo que el viernes 24 de Septiembre del año 2010, por iniciativa del gobierno municipal de aquel entonces y con un alcalde que figuraba solamente en la nómina, tuvimos la visita de Sergio Fajardo Valderrama, quien fue alcalde de la ciudad de Medellín en Colombia y que compartió su exitosa experiencia al frente de la administración de aquella ciudad sumergida en una problemática muy parecida a la que enfrentábamos en Torreón.

La cita fue en el teatro Isauro Martínez y solo se podía acceder con una invitación que llegó a mis manos de manera casi milagrosa.

Fajardo ha sido para mi, desde que conocí su historia, una referencia obligada. Un gran ejemplo de cómo un grupo de ciudadanos comprometidos y preocupados por su ciudad decidieron competir con el poder y después de dos intentos, llegaron a la silla desde la que se decide el rumbo de la ciudad.

Profesor de matemáticas, sencillo pero consciente de que es parte del segmento de la población privilegiado al que no le falta nada y cuenta con la mejor educación académica posible, fue capaz de cambiarle la cara a la ciudad teniendo como estandartes dos frases que no olvido: “Los recursos del pueblo son sagrados” y “lo mejor para los que menos tienen”.

Hizo concursos internacionales de ideas y construyó obras emblemáticas en los sectores mas olvidados, hizo parte de los proyectos a la gente de aquellos sectores, informó, consultó y comprometió a la ciudadanía con su eslogan de campaña: “Medellín, la mas educada”.

Por todo lo anterior resultaba muy extraño que un gobierno estatal tomado por una familia y otro municipal invisible trajeran a ese celebre personaje de la política ciudadana a la que tanto miedo le tienen esos que han hecho que ella, la política, nos de asco. Seguramente la textura del asunto les resultó atractiva, pues Medellín apuntaló su transformación en la obra pública.

Estoy seguro que la intención era la de justificar los excesivos gastos que en ese rubro se tienen pero por mas que le busquemos, las matemáticas no alcanzan. Ahora con obras bofas y mal hechas como “el paseo Morelos” y otras ocurrencias como el famoso teleférico podemos seguir viendo esa cascada interminable de proyectos impuestos y poco o nada reflexionados.

Por eso digo sí al teleférico, para que quede como un memorial de lo que estamos dejando de hacer, sí al teleférico como trofeo de nuestra pasividad,sí al teleférico para poder contemplar, cada vez que subamos a el, la miseria y el olvido desparramados en las faldas de nuestros cerros a ver si así nos duele nuestro Torreón. 


@jorgeruvao @moreleandotrc