#ANDOMORELEANDO

La sombra gentrificadora

Desde que moreleando era una idea difusa en el cómo pero con una gran nitidez en el que, imaginábamos un sector centro con un gran flujo de personas que lo visitaran para caminar, trabajar, divertirse y también para vivir.

Aferrados con uñas y dientes a la idea de que una calle con gente es naturalmente más segura, además de organizar el evento cultural mensual en el que los desconocidos conviven e interactúan de manera pacífica y confiada, hablábamos de lo atractivo que era empezar a voltear la mirada a nuestro corazón natural, el centro.

Cada vez que podíamos, hacíamos énfasis en promover al sector como el reflejo de la ciudad entera y que cambiarle la cara sería el epicentro de una gran onda que podría  transformar nuestra región en un mejor lugar para vivir. Poco a poco se empezaron a instalar nuevos negocios, en su mayoría bares y restaurantes; la energía de la zona generó un cambio en la percepción que se tenía y se convirtió en un lugar altamente concurrido. 

Siendo Torreón una ciudad joven que en los últimos años perdió su inocencia ante la inédita violencia que llego para quedarse un buen rato, ha tenido varias caras que han ido moldeando una identidad que ha cambiado de forma vertiginosa y que pareciera no acabar de cuajar.

La capacidad que tienen quienes le dan vida a la ciudad por emprender con valentía y astucia nuevos negocios ha sido una característica que desde sus fundadores la ciudad ha reflejado.

Con gusto vemos que los nuevos negocios que se han y siguen instalando en el centro son producto de esfuerzos locales que le dan mayor valor al camino de una reactivación integral a la que todavía le faltan las componentes habitacionales y de educación (universidades).

Ahora, por lo menos, nos sentimos lejos de los oscuros poderes gentrificadores del voraz capitalismo. Veremos cuanto tiempo más tarda en aburguesarse la zona, mientras las autoridades siguen hablando de reactivar pero no mueven un dedo.

Lo positivo seguirá siendo que el inicio del renacer lagunero, digan lo que digan, es un producto ciudadano aunque los que deciden quieran seguir saludando con sombrero ajeno. 


@jorgeruvao