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El siguiente paso

“La caminata ofrece una bella imagen de la existencia, siempre inacabada por que hace caso omiso del desequilibrio. Para no caer, el marchista debe realizar un movimiento contrario al paso anterior, inmediatamente después, siguiendo un ritmo regular. Entre un paso y otro, se respeta la línea que marca el filo de la espada, cuidado que evita caer”. Lo [des]escrito por Le Bretón nos pone a reflexionar sobre el devenir del que hemos formado parte. Comenzamos con una inquietud que derivó en un movimiento que siempre ha buscado recuperar el espacio público, restablecer la cordialidad de las relaciones entre los desconocidos que se encuentran en la calle y poder tener la posibilidad de participar de las decisiones que se toman en nuestra casa grande. Nuestra región, desde sus orígenes, se fundó en valores de trabajo arduo, colaboración, solidaridad y un espíritu salpicado de una colorida diversidad étnica.La vida en una comunidad colaborativa ha traído consigo la creación de muchas agrupaciones que han mostrado interés y preocupación por los problemas que hemos y seguimos enfrentando.Se han formado, además de comunidades, la forma de agrupación que implica la coincidencia de ideas e intereses, la colectividad. De forma cuasi empírica se generan esfuerzos cada día, cada minuto, cada segundo y muchos de ellos en los mismos temas. Como parte de esta efervescencia por participar activamente en nuestra querida Laguna, hemos, cada uno de nosotros, buscado la manera de tener un impacto cada vez mayor en los asuntos de ciudad. Como el marchista del que hablaba Le Bretón al inicio de este texto, buscamos seguir balanceando nuestro siguiente paso para no caer pero el riesgo de hacerlo siempre nos acompaña. Por eso es importante preparar bien el siguiente paso, ese que incluye una colaboración más estrecha entre colectividades afines y de toda índole, asumirnos como una metrópoli que empiece a trabajar de manera organizada desde la sociedad civil. El chispazo de arranque ya está dado y ahora, cuando parece que el ímpetu no es el mismo, más bien nos encontramos en un proceso de reorganización ciudadana que nos obliga a articularnos y a constantemente retro alimentar nuestras iniciativas. Ha surgido ya, por ejemplo, el grupo “OrguYo Lagunero” que justamente busca en espíritu eso, conocernos entre organizaciones, difundir lo que hacemos y en una segunda etapa convertirnos en una plataforma colaborativa que se alimente de las historias de orgullo lagunero que nos recuerden la naturaleza de nuestro espíritu solidario y que provengan desde cualquier trinchera de nuestra región. También es importante emprender las estrategias para construir ciudadanía en su máxima expresión y comenzar con el inventario de talentos. Como nos dijo en días pasados nuestro nuevo gran amigo Luis, comenzar a tener una visión metropolitana, articulada y estratégica. 


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