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El monumento a Morelos y otra oportunidad perdida

El pasado día 8 de Diciembre se dio a conocer en la página web del municipio de Torreón que, luego de que el secretario del ayuntamiento diera lectura al punto de acuerdo en la vigésima sesión ordinaria del Cabildo en el que la comisión de educación, arte y cultura puso a consideración del pleno la propuesta de mover el monumento a José María Morelos y Pavón que se encuentra actualmente en la escalinata del cerro de la cruz y reubicarlo al interior del bosque Venustiano Carranza, síndicos y regidores coincidieron en aprobar la propuesta. El día 9 de diciembre la noticia se difundió en los medios de comunicación donde se leía que «para salvarlo del vandalismo» se había autorizado cambiar de sitio el monumento en cuestión.  Luego de que el pasado mes de Octubre se diera a conocer el inicio del programa de «regeneración de la imagen urbana» en la colonia cerro de la cruz con una inversión estimada en 7.5 millones de pesos buscando con ello, dicen, «reducir la vulnerabilidad de las familias, la posibilidad de incurrir en delitos y de violencia» el mensaje pareciera no ser muy claro o lo más preocupante, puede resultar más que claro. Después de la zarandeada que la violencia le ha dado a la región y sobre todo a esas colonias del poniente cualquier iniciativa que busque reconstruir y recuperar todo lo perdido (la inocencia de la laguna jamás se recupera) será bienvenida pero hay detalles que, a mi parecer, podrían pasar por insignificantes pero que se encuentran fuertemente cargados de significado. La reubicación del monumento a Morelos es uno de ellos. ¿Qué le está tratando de decir el Cabildo a uno de los sectores más violentados de la ciudad al quitarles un hito que desde el 1968 se encuentra afuera de sus casas con el argumento de que es para «salvarlo del vandalismo»?. Siguen demostrando los gobernantes que solo ven la textura, que no tiene profundidad su entendimiento, que su sensibilidad no les da más que para ver el pequeñísimo síntoma de una gravísima enfermedad. Sus mensajes y acciones siguen segregando más y más a una sociedad que se encuentra por demás pulverizada. Les sigue importando un pepino la cohesión social y les preocupa un cacahuate el fortalecimiento de una identidad que, estamos más que ansiosos desesperados por construir y que los pocos elementos que nos puedan ayudar en ese camino, son desintegrados por sus ocurrencias.  Dice Bauman que «la <identidad> se nos revela solo como algo que hay que inventar en lugar de descubrir...»¿Dónde  queda el inventario de talentos?, ¿dónde  queda la inclusión económica y social de esos sectores violentados?, ¿dónde  quedan los verdaderos programas sociales que vayan más allá de regalar bultos de cemento, blocks de concreto, tinacos y pintura?. No, eso no es para la gente jodida, por que ellos no saben lo que necesitan. 


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