#ANDOMORELEANDO

El encantador de perros

A dos casas de mi oficina vive una anciana y con ella cerca de seis o siete perros de diferentes razas. Mi sentido común me dice que los fue adoptando de uno en uno hasta haber formado una jauría multicolor que por años se ha convertido en el terror de la cuadra.

Por descuido de su dueña, pereza o tal vez su avanzada edad que según veo, le permite salir poco, los perros se dejan ver tirados a lo ancho de la calle tomando el sol, durmiendo o simplemente esperando que algún ingenuo peatón se atreva a caminar por su banqueta para de inmediato atacarlo y casi siempre morderlo.

Nunca he entendido cual es el criterio de selección que respetan los perros estos, pero normalmente agreden a siete de cada diez caminantes.

He presenciado decenas de ataques y mordidas; he podido ayudar con mis gritos y con la finta que todos aprendimos de pequeños, la de la piedra fantasma, evitar algunos finales desagradables que incluyen mujeres o niños llorando, señores trajeados perdiendo todo el glamour posible y uno que otro pantalón roto. Yo mismo he sido atacado por ellos pero las enseñanzas del gran César Millán me han sacado del apuro.

En los últimos días ha venido a mi mente la analogía entre estos perros y los políticos profesionales, quienes al ver que el creciente hartazgo de cada vez más ciudadanos se está transformando no solo el grupos organizados que buscamos tener una mayor incidencia, sino ya en candidatos independientes que están empezando a tomar los puestos que ellos no han sabido ocupar cuando menos dignamente; y entonces en un sentido no menos territorial que el de los perros, se organizan para inventar candados que les permitan seguir tirados tomando el sol en la que piensan, es su calle.

En vez de que esa presión social, que no es poca, los hiciera sacar lo mejor de ellos y recomponer el rumbo hacia las verdaderas necesidades de la gente que los puso en el poder optan por atravesar el pie en la puerta por la que cada vez más ciudadanos quieren entrar.

Seguramente ésta comparación resultará chocante para muchos (sobre todo para los primeros) además de ser evidentemente injusta, por que estos perros que me desafían cada vez que  los encuentro en la calle no administran nuestro dinero. 


@moreleandotrc @jorgeruvao