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Movilidad multimodal II

.. Sin ser arquitecto ni urbanista, Juan sabe lo que es vivir en una ciudad y ahora, además, poder existir en ella. Los fines de semana, cuando utiliza su automóvil prefiere ir con su familia a pasear al parque más grande de la ciudad, un lugar lleno de árboles de la región, bancas, juegos para niños, gimnasio al aire libre y áreas para descansar. Viviendo en un lugar en el que todo funciona bien, Juan tiene una regla que sus dos hijos deben seguir cada vez que salen a pasear: Hablar con desconocidos. Al respecto Jacobs escribió: “el atributo clave de un distrito urbano logrado es que cualquier persona pueda sentirse personalmente segura en la calle en medio de desconocidos”, además es lo más normal, piensa Juan, en las calles hay más personas desconocidas que conocidas.
Uno que otro policía camina tranquilamente; la vigilancia natural, esa que muchos ojos en la calle le regalan a la ciudad, rinde sus frutos y sigue siendo el mecanismo de prevención más eficiente, al menos en este lugar. Esta proximidad permite el intercambio de ideas, la convivencia y construye una sociedad más sensible y responsable que se sabe dueña y cuida del lugar donde vive. Tania, su esposa, trabaja en una oficina como auxiliar contable a siete cuadras de su casa y disfruta hacer el recorrido a pié cuatro veces al día, pues el tiempo le alcanza para ir a comer a casa. Ella es amante de caminar, cuando lo hace se siente libre y puede pensar muchas cosas. Se identifica con Le Bretón cuando escribió que “el caminar es una apertura al mundo. Restituye en el hombre el feliz sentimiento de su existencia. Lo sumerge en una forma activa de meditación que requiere una sensorialidad plena...”
Sus dos hijos, Juan y Ernesto pedalean diez cuadras a la primaria en la que estudian. Para ellos cada recorrido es una aventura y aquí toma forma lo que Augé quiso decir cuando escribió que “la bici forma parte de la historia de cada uno de nosotros. Su aprendizaje remite a momentos particulares de la infancia y la adolescencia.
Gracias a ella, todos hemos descubierto un poco de nuestro propio cuerpo, de sus capacidades físicas, y hemos experimentado la libertad a la que está indisolublemente ligada”, ellos dos, en cada pedaleada, construyen un ahora que mañana será el recuerdo  que los emocionará.
El estilo de vida que alimentan día con día Juan, Tania y sus dos hijos es un ejemplo de lo que sucede cuando se tienen las tres opciones de transporte: automóvil, transporte público y caminar/bicicleta. Quizá a ellos no les interese ponerle nombre a ese bien estar general que los hace sentir el día a día pero a mi si, se llama calidad de vida.  
* En mi intervención el día del encendido simbólico de las luminarias de la Morelos olvidé mencionar a Fofo Luna, incansable colaborador de Moreleando.


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