#ANDOMORELEANDO

Identidad

La identidad ha sido un tema que a lo largo de la historia se ha venido discutiendo por filósofos, sociólogos, antropólogos y demás pensadores de todos los tiempos. La extraña manía de nuestra especie por etiquetar y clasificar ha llevado a debates interminables sobre este complejo concepto. Existen definiciones muy claras pero en la reflexión ha sido imposible llegar a un acuerdo. Uno de los significados que la real academia de la lengua española nos da es el que nos muestra a la identidad como el conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás. Escueta pero muy clara descripción de eso que ha sido motivo de una discusión infinita. Al respecto Bauman escribió: «... La identidad se nos revela como algo que hay que inventar en lugar de descubrir; como el blanco de un esfuerzo, ‹un objetivo›, como algo que hay que construir desde cero o elegir de ofertas de alternativas y luego luchar por ellas para protegerlas después con una lucha aún más encarnizada...».Además de hacer énfasis en su carácter cambiante al decir que: «la fragilidad y la condición por siempre provisional de la identidad ya no se puede ocultar». Torreón es una ciudad joven con poco más de 100 años  de haberse fundado, que ha tenido en muy poco tiempo una gran historia que contar y cuyo espíritu ha ido cambiando de forma, ha crecido de manera casi orgánica y aunque la identidad siempre ha estado presente difícilmente podría describirse de forma clara en estos momentos. Me niego a la idea de que identifiquemos como factor protagonista de nuestro arraigo a un equipo de fútbol pero por ahora, tristemente,  es lo que se ve desde afuera.  Sin querer acelerar el paso del tiempo pero si en un afán de ir sembrando la cosecha del futuro tendríamos que empezar a edificar elementos que nos ayuden a ir dándole forma a una abigarrada identidad que se ha ido conformando por diferentes etnias desde los primeros días de nuestra joven historia, recobrar los valores que nos identifican y lograr que nos hagan sentir orgullosos de nuevo. Las condiciones adversas a las que hemos y seguimos siendo sometidos nos han recordado, por que aquí seguimos, nuestra fortaleza. El temple que hemos mostrado nos recuerda al de los fundadores del lugar en el que habitamos. Nos hemos tenido que convertir en ciudadanos «todo terreno» a los que ya casi nada se les hace difícil. Nuestra clase política nos ha sacudido y nos pide a gritos que nos convirtamos en un bloque ciudadano que le haga frente a la injusticia y la corrupción en la que ellos tienen su morada. La oportunidad sigue aquí, frente a nuestros ojos. Sigamos participando, sigamos cuestionado, sigamos incomodando a los que deciden, sigamos indignados y sigamos inventando  nuestra identidad para después defenderla con el cuchillo entre los dientes. 


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