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Ciudad mixta, ciudad feliz

Jane Jacobs fue una teórica del urbanismo y activista político-social que puso contra la pared en su obra más influyente «muerte y vida de las grandes ciudades» (1961) los argumentos y las prácticas implementadas en los años 50›s en Estados Unidos para su renovación urbana, basados en modelos de ciudad vertical, zonificaciones claras y vialidades de alta velocidad que desde su óptica acabarían por destruir el espacio público así como a las comunidades que habitaban esos sectores en decadencia.

Sus conceptos siguen vigentes y a pesar de no haber contado con una formación académica como urbanista, tuvo y sigue teniendo una gran influencia en el modo en muchos reflexionamos a cerca de la ciudad.Se puede decir que era la contraparte del urbanismo de la técnica, impulsando ideas y movimientos sociales basados en el humanismo, así que sigue siendo inspiración para muchos en ésta nueva ola de ciudadanos activados que buscamos construir ciudades más humanas.

Se reflexionó a cerca del libro en un ejercicio en línea coordinado por los esfuerzos de la editorial «El caminante»  (@Ed_Elcaminante) y ahí se hablaba de cierta cierta ignorancia en los temas técnicos del urbanismo por parte de Jacobs pero entendida como una cualidad que le permitió moverse con mayor libertad en el complejo mar de las ideas urbanas, siempre buscando darle valor al espacio de encuentro, a la vida en las banquetas que le regala a cualquier barrio la vigilancia natural de muchos ojos en la calle, a los lasos que se construyen con el dueño de la miscelánea o la zapatería y a una ciudad mixta cuya dinámica callejera ayuda a fortalecer los rasgos identitarios de la comunidad.

Un ejemplo que viene me viene a la mente como una ciudad cuya configuración se aproxima y mucho a ese lugar deseable en el que difícilmente se identifican barreras que delimiten los sectores caros de los baratos y a la gente rica de la pobre (obviamente con las desigualdades que caracterizan a nuestro país) es sin duda la ciudad de Lerdo.

Seguramente suena raro pero ¿alguien recuerda el estudio «Ranking de felicidad en México» en el que de cien municipios encuestados Lerdo ocupa el segundo lugar?  ¿Será que las barreras visibles y las jerarquías en la ciudad inevitablemente despiertan la ansiedad por compararnos con el otro y a partir de ello llegan la frustración y la infelicidad? Suena raro pero Lerdo es una ciudad mixta, amigable, horizontal en jerarquías y por lo tanto la segunda más feliz de casi de todo el país, algo debemos aprender de ella. 


@moreleandotrc @jorgeruvao