Intersticio

El gran hermano

Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se revelarán , y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes. Éste es el problema. Escribió en su diario mientras su cabeza estaba hecha nudos con todas esas preguntas que no sabía de dónde venían. Era Winston Smith, protagonista de 1984  (Orwell) quien habitaba un mundo tan descabellado y decadente como posible y no solo inminente sino incipiente para nosotros.

Hipervigilados, limitados, hipnotizados, manipulados, sometidos y explotados vivían (vivimos) soportando un sistema lleno de mentiras y violencia que administraba la información y el conocimiento para acotar la conciencia y el intelecto. Allá (aquí) no se cuestiona nada por que además existe la “neolengua” que es producto de una gran “poda” al lenguaje como lo conocemos.

El sistema puede también ir al “pasado” a modificar noticias para convertirlas en nuevas verdades. Se maquillan las cifras (igual que aquí) y se repiten hasta el cansancio para convertirlas en verdades que nadie ve pero todos creen (creemos).  La frase inicial describe el laberinto sin salida en el que se encontraban los habitantes de aquel lugar tan lejano (cercano).  El “impasse” de la vida ciudadana converge con la polarización social y la partidización de las posturas políticas. De por sí somos una sociedad poco o casi nada politizada a fin de estar informados y poder configurar posturas basadas en hechos reales y situaciones que suceden de la puerta de nuestra casa hacia fuera. Además, no nos hemos logrado deshacer el pobre concepto de “política” que nos han enseñado y construir uno basado en nuestra actividad e interés en los asuntos de la ciudad, así de fácil.

Sin colores ni dobles intenciones mas que las de vivir en un mejor lugar. Lo triste es que cada vez nos acomodamos mejor en éste agujero al que siempre le encontramos lo bueno y lo malo no alcanza a incomodarnos tanto como para preguntarnos siquiera el por qué es de esa manera. Orwell, viajero en el tiempo ya lo vio.  La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza, los slogans del Partido se veían escritos por todas partes, allá, aquí, ayer y ahora.


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