Intersticio

Comunidad e incidencia

Cuando a principios del año 2011 fui invitado por mi ahora entrañable amigo Francisco a formar un grupo de ciclismo urbano que promoviera el uso de esa “noble maquinaria” como dice “La cumbia de la bici” de David Aguilar.  

Buscábamos promover su uso como  alternativa responsable y ecológica (además de divertida) de transporte. Así, esa ligera estructura de metal se convirtió en una poderosa herramienta de conciencia social.

Descubrimos juntos, en cada rodada, la vulnerabilidad de quienes usan la “rila” como parte de su vida cotidiana. Enfrentamos los cuestionamientos de los holgazanes que con el control de la tele en una mano y las llaves del coche en la otra nos exigían pedalear con casco, respetar los sentidos de las calles y de pasada bajarle de huev#s a nuestra odiosa modita europea.

Posicionamos en medios locales el tema de la movilidad no motorizada en el que obviamente hablábamos de peatones, de banquetas, de transporte y espacios públicos. Nos abrimos espacio en medios tradicionales para visibilizar a los ciclistas, pero no a nosotros, sino a los miles de obreros que desde siempre y sin otra opción se mueven en dos ruedas y pedalean kilómetros a su trabajo; lo cual nos llevó a tener que explicar desde nuestros privilegios la importancia de conformar una masa sobre ruedas que protestara cada semana en cada paseo y exigiera infraestructuras seguras para circular  pedaleando.  

Formamos una comunidad sin darnos cuenta y fue a partir de ahí, en “Ruedas del desierto”, desde donde muchos continuamos intentando a través de diferentes iniciativas incidir en la realidad de nuestra ciudad. A partir de ello surgieron decenas de grupos que semana con semana salen a pasear en bicicleta y otros más como “Moreleando” en los que siempre se pusieron sobre la mesa los valores de la calle segura, es decir, la calle con gente caminando, en bici y  en silla de ruedas.

Hoy a seis años de haber imaginado un futuro mejor para nuestra querida ciudad podemos ver que la “moda” no lo era tanto y que el coche nos sigue matando  

¿Hasta cuándo vamos a permitirlo? 


@jorgeruvao