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El verbo googlear

La aceptación de las palabras no se rige por la Real Academia de la Lengua de España, la modernidad en el uso de los anglicismos se da naturalmente para poder comunicarse en esta era en la que la mayoría se la pasa “Wasapeando”, “Twiteando” o “Googleando”.

Hoy el nivel de conocimiento de las personas en general, depende de la velocidad de su internet, no se necesitan títulos universitarios para acceder a la súper carretera de la información y más bien se necesita habilidad para escribir rápido y conciso, con las palabras claves adecuadas.

El trabajo de investigación se concentra primordialmente en los teléfonos inteligentes y las aplicaciones que ellos tienen, todo está al alcance de los dedos, por si alguien todavía no entendía aquello de la era digital.

Para todo existe acceso, hasta para los analistas políticos de Tamaulipas, que pretenden sacar los nombres de los traidores en el último proceso electoral.

No es necesario esperar a que los políticos en funciones expresen libremente el nombre y apellido, basta solo con buscar los nombres de los integrantes del Comité de Campaña perdedor, para en un esfuerzo digital, teclear directamente al celular, colocar el nombre del miembro distinguido que obtuvo nombramiento y recibir toda la información de que dispone la red.

El que traiciona una vez, lo hace siempre.

En pocas palabras, Tomás Yarrington no traicionó al PRI, pues al colocar su nombre y las siglas en el buscador de moda, la historia nos refiere que él fue expulsado por la Comisión de Honor y Justicia Partidaria, sin juicio de por medio, apareciendo en la información muchos nombres de “hombres”, que pudieron haber cuando menos cuestionado el procedimiento.

Diferente resulta cuando se coloca el nombre de Antonio Martínez Torres, las siglas PRI y la palabra traición, pues además de una historia de deslealtad absoluta, se le denomina como: “fiel reflejo de la Podredumbre Política”.

Las palabras no son mías, son sólo el resultado de “Googlear” en la Internet.

Desde Judas Iscariote, pasando por Brutus y llegando a Antonio López de Santa Anna, la historia de la humanidad está llena de entes retorcidos que no dudan en utilizar los medios adecuados para conseguir su fin.

Si bien la historia es la que consigna, esta sin duda se escribe, como siempre ha sido, por los vencedores y al paso del tiempo todos se percatarán de otros traidores, pues la misma historia les depara el ser protagonistas del futuro.

Todavía no hay una aplicación en el teléfono que permita visualizarlo que sucederá a partir del primero de octubre próximo, pero sin duda serán muchos los “wasapes” que den cuenta de lo que hoy solo se rumora, que cuestionen las decisiones amparadas en la pluralidad y que demuestren la verdad oculta tras la cortina de los nombramientos expedidos.

Sólo falta tener paciencia, no es necesario ser mal pensado cuando la naturaleza opera, que se sorprendan los ingenuos, aquellos que siguen pensando que la democracia es la mejor forma de gobernar, pues para cuando abramos los ojos seguramente entenderemos que es necesario conocer la historia si queremos predecir el futuro, pues uno y otro, están unidos en un contrato que no tiene fecha de caducidad, pues cuando uno se va, el otro llega irremediablemente.

Así que, mientras eso sucede, con objeto de que no haya sorpresas, sino solo sorprendidos, si queremos saber más, aprendamos a utilizar EL VERBO GOOGLEAR.