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El relajo de la facturación electrónica

Apenas van dos semanas y el caos es patente en todas las empresas que han asimilado el nuevo procedimiento de la facturación electrónica, todo debido a que los procesos y la mecánica no fueron estudiados con tiempo.

Pero además a que las empresas que vendieron el programa, no tienen la capacidad humana suficiente para atender las solicitudes de asesoría por parte de la gran cantidad de clientes que adquirieron de la noche a la mañana.

Esto sin duda provocará retardos justificados en la declaraciones mensuales a las que están obligados todos los causantes, pues la tardanza en la facturación provocará también el retardo en los pagos, pues de la misma manera los clientes habrán de revisar con lupa, cada documento digital para saber si llena los nuevos requisitos implementados por el SAT. 

Y si a esto le sumamos las acciones de la izquierda que pretende pagar en los almacenes los artículos sin el IVA correspondiente, provocando enfrentamientos inútiles y estériles entre ellos y los simples empleados que nada pueden hacer más que denunciar un robo, pues de no hacerlo así ellos tendrían que pagar de su bolsa el monto de lo escatimado por los inconformes.

Donde no han tenido éxito es en la inconformidad por el aumento al IVA en la zona fronteriza, pues los habitantes de por acá lejos de pelear por ese 5 por ciento de aumento, prefieren ignorarlo comprando cuando pueden, del otro lado del rio, sin el menor rubor.

A la vuelta del mes los comerciantes lo resentirán y mucho, pero al paso del tiempo las cosas volverán a la normalidad, por desidia, por abandono de la lucha o por costumbre.

Las persecuciones para los infractores a la ley, aparecerán a la vuelta de 6 meses, para que los que no lo entendieron, entiendan que las auditorias habrán de regresar como medida intimidatoria y de control político.

Y esto no es nuevo, la historia de este país nos permite conocer cuál es el modo que se emplea cuando las cosas deben de ser como la autoridad lo dicta, y de ahí no hay para donde hacerse, pues el golpe al bolsillo es directo y sin dilación.

Si alguien se niega vendrán los embargos cautelares, la congelación de las cuentas bancarias y todas esas lindezas que hacen que cualquier causante maldiga la hora en que decidió registrarse.

Porque para la hacienda pública no hay justificación alguna para evitar el pago correspondiente a los impuestos y para  que la nación avance requiere sin dilación del cumplimiento puntual de todos los causantes. 

Ojalá se ampliara la base de causantes para que seamos más los que soportemos la urgente necesidad del país de crecer, pero se ve difícil que un vendedor de elotes, un bolero, un peluquero, una estilista, etc. etc., le entren mientras se mantenga EL RELAJO DE LA FACTURACIÓN ELECTRÓNICA.