Optimus

Hasta pronto

Con la firme convicción de que regresará la paz a Tamaulipas me alejo un tiempo de las colaboraciones en el periódico, como siempre sucede cuando tengo la oportunidad de trabajar en el servicio público, por congruencia dejo el análisis y el comentario a fin de no contaminar las colaboraciones.Sé que muchos no lo creen, pero procuro escribir mis artículos alejado de mis simpatías partidistas, sin embargo el estar ya dentro de un compromiso laboral me impide mantener el equilibrio necesario para que por una parte, no se malinterpreten las sentencias y por otra a correr el riesgo de perder la oportunidad laboral por una falsa interpretación.Sin duda extrañaré la retroalimentación que este espacio promueve, se agotarán las discusiones largas en las redes sociales y los ataques constantes de los robots que se sienten agredidos, porque tal vez pisamos un doloroso callo de algún político hipersensible.De eso hay muchas anécdotas y muchos twitters que confirman que cuando la crítica es aguda cala, se generan largas letanías con respuesta inmediata, a veces calculada, aunque solo a veces, pues la mayoría fueron más con la intención de dar a conocer mi historia curricular y por ende a desacreditar mi visión de las cosas.Yo tengo que agradecer a mis editores la oportunidad que tuve de que me hicieran el favor de publicar mis colaboraciones cada tres días, siempre encontré aquí la libertad completa para poder expresarme, la confianza absoluta de parte de ellos me compromete a regresar, cuando la encomienda termine.Claro espero que ellos estén dispuestos a volver a recibirme y que usted caro lector no se olvide de OPTIMUS.Me entristece porque no podre compartir con ustedes las últimas historias de El Kalusha, mi hermoso perro labrador negro, perdón, de color, ya que él se encuentra en la fase final de su vida y no lograré consignar su retiro de este mundo cuando se marche al cielo de los perros.Es más tal vez, ni siquiera pueda estar presente en su funeral y solo me entere de que ya partió cuando alguien desde Matamoros me avise.Sin embargo prometo guardar esos cuentos tristes para poder compartirlas con ustedes cuando ya otro perro acompañe mi existencia y pueda y tenga el tiempo de volver a escribir historias.Espero que al regreso se puedan consignar en este espacio historias de éxito, de desarrollo y crecimiento económico, esas que todos los tamaulipecos anhelamos, espero también que para entonces sean más los que hablemos bien de nuestro estado y nuestro municipio, ya que hoy lamentablemente se puede llegar a pensar que muchos, inconscientemente, quisieran acabar con el poco patrimonio que queda.En fin, mi agradecimiento para Cristina, Toño, David, Felix, Pedro y Gricelda, por darme la oportunidad de comunicarme con sus lectores en todo Tamaulipas y a los lectores solo me queda decirles HASTA PRONTO.