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La anaconda de América

Bueno pues es viernes, inicio de la primavera y si no me lo creen, dense un vuelta por la carretera a Reynosa y ahí entre las últimas dos gasolineras anda un burro que debe de ser miembro del Weather Channel.

Hoy no habrá crítica constructiva, no es necesario cuando se ve a la autoridad trabajando hasta altas horas de la noche con chaleco antibalas y pasamontañas desquitando el salario y dejando sin trabajo a las honorables integrantes de la Asociación de Madres Solteras Unidas por un Tubo.

Y no hay necesidad pues los permisos de alcoholes se consiguen con un papelito con membrete cada 22 días, siempre y cuando seas miembro de la familia feliz o inversionista regiomontano.

A la raza de bronce, esa que es feliz con una cerveza en la mano y un billete de a dólar en la otra, se les recomienda que este fin de semana lo dediquen a otra cosa, pero no se les ocurra ir a exhibir su carro a un estacionamiento de centro comercial, porque con todo y sus lucecitas de neón, su peluche en el tablero y sus zapatitos de bebe colgando del retrovisor, pueden ir a parar al corralón.

Mejor dedíquenle el tiempo a su señora y si tiene dos, vea a una el viernes y a la otra el sábado, para que el domingo descanse y le den ganas de ir a trabajar temprano.

Lo mejor es tener una mujer trabajadora, una mujer hacendosa, una mujer divertida y una mujer honesta, pero no es bueno que se conozcan entre sí.

Cada una en su colonia. Y esto lo digo por experiencia propia, El Kalusha, mi hermoso perro labrador negro, perdón, de color, ha sufrido mucho por tener varias hembras a la vez, recordemos que primero tuvo a la Nahomi, luego una serie interminable de ofrecidas, para continuar con las gemelas Venus y Serena, hasta que llegó a su vida la perra mas posesiva que ha tenido, La Canora.

Esta semana la infeliz y amargada perra le dio por tener acompañante a espaldas de mi perro, él noto algo raro, ya que en la perrera colocó una especie de ventana alargada que más que eso parecía serpentario.Y tenía razón mi perro, a los pocos días vio salir de la guarida una reptil negra la cual decidió tomar el sol en pleno mediodía, justo en la puerta de la perrera.

Como todos ustedes saben, mi perro es el más “coyón” del mundo animal, si con los truenos se asusta, ya se imaginarán como se puso cuando vio a la regordeta esa arrastrarse frente a su domicilio, corrió despavorido y a la primera puerta abierta que encontró se metió, encontrándome de frente con él quién si voltear a verme pasó entre mis piernas directo a mi recamara.

Yo salí a ver qué pasaba y la verdad me sorprendí con el espécimen ese, llamé al veterinario y sin mucha labor de investigación me dijo, no sé como llegó hasta aquí, su hábitat está regularmente en el Amazonas, pero definitivamente por el color oscuro, es: LA ANACONDA DE AMÉRICA.