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Poca preocupación me causó el tan anunciado tema bomba de Carmen Aristegui, claro después de verlo, porque la expectación fue grande, sobre todo al anunciar la revelación para el domingo, justo después de terminar los Juegos Olímpicos de Rio.
Lo confieso, soy uno de los millones que estuvieron atentos a la Internet para saber por dónde vendría el trabajo de investigación, pues la experiencia ultima de la indagación de la ya famosa“Casa Blanca” hacía necesario suponer que lo ahí expuesto nos llevaría a una develación fabulosa. 
Lamentablemente no fue así, y digo lamentablemente no por los datos investigados sino por la pobreza de espíritu de la investigación y por la insensibilidad para entender que es lo que agobia a los mexicanos.
Desde hace muchos años se tiene constancia de hechos similares, no sólo en nuestro país, el mundo entero ha sido víctima de la manipulación de los Kardex  Académicos y de los logros en posgrado.
Además ejemplos hay muchos que le constan a cualquier ciudadano, lo cual desmerece el objetivo final, (no puse objetivo), y exhibe las filias y las fobias personales.
Con título legal o sin título las cosas no van a mejorar en el país, eso le queda claro a la mayoría, pues el problema es de fondo y este es el reflejo natural de lo que en la generalidad sucede, por ello en este espacio siempre nos hemos referido al “Crimen Permitido”.
El enojo de una sociedad sin futuro los acerca cada vez más a emular a ídolos de barro, a buscar la superación en base a la recomendación superior y caer por ambición desmedida en manos de entes sin escrúpulos.
El fin justifica los medios, dicen escribió Napoleón Bonaparte de su puño y letra en la última página del libro “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo cuando el ejemplar llegó a sus manos y tuvo la oportunidad de leerlo, nadie sabe si esto sucedió antes de la batalla de Waterloo o en su posterior encierro en la Isla de Santa Elena.
La simplificación de la política nos hace ser más precavidos, pero no por ello más ingenuos, el ejercicio del poder no se ha acabado y la señal que se envía al electorado es errónea cuando se tiene prisa.
En lo personal me preocupa más que el Congreso de Tamaulipas haya aprobado como magistrado a un hombre que ya fue inhabilitado para el ejercicio público, pues las consecuencias serán graves, independientemente de que ya haya purgado su condena.
Un hombre que atesora un delito, no puede ni debe hacerse cargo de la justicia y un Congreso que lo avala ya puede irse a esconder bajo el colchón de su cama, el juicio de la historia se verá trasformado y servirá como mal ejemplo para las futuras generaciones.
El símil es fácil de entender, un exconvicto puede ser procurador, un exviolador puede hacerse cargo del Instituto de la Mujer, un Médico acusado de negligencia puede atender la Secretaría de Salud, un contador sentenciado por lavado de dinero, puede ser secretario de Finanzas.
Siempre y cuando ya hayan cumplido su sentencia, pues todos tienen derecho a cubrirse con la misma cobija.
Tenía razón Napoleón, en aquel entonces no existían las redes sociales ni las redes grupales, hoy nos hubiéramos enterado de inmediato del análisis post-lectura del general si se contaran con estas herramientas modernas.
En efecto, hay cosas que le preocupan más a la sociedad globalizada que lo que realmente tiene consecuencias.
Lamentablemente todo lo que sirve  tarde o temprano llega a costar, así se entiende en el último comunicado oficial que nos llega por la red grupal de moda sin pedirlo, pero que nos obliga a aceptar.
En letras no tan chicas dice: “Tarifas e impuestos. Tú eres responsable por los costos del plan de datos de tu operador de telefonía móvil, así como de las demás tarifas e impuestos asociados con el uso de nuestros servicios. Podemos cobrarte por nuestros servicios, incluidos por los impuestos correspondientes. Podemos rechazar o cancelar pedidos. No otorgamos reembolsos por nuestros servicios, al menos que lo exija la ley”.
En efecto tendrá la opción a futuro de declinar el pago, mientras tanto usted aproveche la gratuidad del WhatsApp.