Optimus

Pautado

Como guión cinematográfico  se desarrollan los actos, la sublime visión de algunos hace que se anticipen los hechos, se programen los análisis y se muestran ante la opinión pública como auténticos mesías.

La ambición no es por el servicio, tiene más que ver con lo que viene, con lo que se avizora y con el valor de las cosas.

Invertir a futuro en imagen es redituable siempre y cuando el proyecto sea viable, darle consistencia es sencillo, para ello existen empresas que se dedican a eso desde hace muchos ayeres.

Sin embargo no puede haber anticipo sin información privilegiada, nadie puede imaginar que sueña los sucesos reales, tal vez por ello se duda de la verdadera intención.

Concertar un plan requiere de mucha organización, a veces es menester hacer alianzas hasta con los enemigos de la sociedad, para que cuaje el producto, para que sea vendible, para que soporte la prueba de acido, venga de donde venga.

Analizar con detenimiento el origen da miedo, no puede ser posible que la política sea instrumento, cuando estábamos acostumbrados a que era la política la que utilizaba los elementos a capricho.

Hablar directo y sin miedo resulta solo entendible, cuando se ha pactado, cuando se han coordinado acciones que llevan la intención primero de sembrar pánico, después de dividir opiniones y por último de cosechar votos.

Ver declaraciones con palabras claves en voz de los políticos, que después son retomadas por los columnistas políticos da de que hablar, no pueden, por más que se reúnan a platicar, conciliar en diferentes diarios nacionales las misma palabras en voces tan disímbolas que van desde la derecha recalcitrante hasta la izquierda intolerante.

El objetivo es tan claro que no deja nada a la imaginación y la revoltura es tal, que a todos nos queda claro que es parte de un proceso de posicionamiento que lleva una estrategia que no mide consecuencias y que definitivamente pareciera estar alentada desde donde dicen que proceden las malas acciones.

En cualquier negocio los socios hay que escogerlos muy bien, pues  la mala decisión pone en riesgo todo, proyecto, progreso y la vida misma.

Ver como botín la política hace que muchos vendan su alma al diablo, y el diablo sin premura así como lanza como carne de cañón a ilusos jovencitos, tarde o temprano cobrará la cuenta a los gestores.

Los tiempos modernos hacen perder la sensibilidad a todos, se deshumanizan por completo y buscan a toda costa el enriquecimiento personal, pero no por las vías de la inversión y el trabajo, sino por medio del deshonesto ejercicio público.

Las cosas suceden por algo, pero ese algo, cuando se muestra crudo nos deja la sensación de vivir dentro de un cronograma en el que las cosas se realizan de acuerdo a lo PAUTADO.