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Lucero cazadora

La Diana Cazadora siempre ha sido muy bien vista, tal vez porque está desnuda y su arma es un arco simple, por cierto en ninguna de sus representaciones, al arco lo he visto con cordel, razón mas que suficiente para no temerle a la imagen.

Sin embargo en estos tiempos ecológicos que nos han tocado vivir, ser figura pública y practicar cualquier tipo de deporte con armas es pasaporte seguro al escarnio.

Las redes sociales hoy juegan un papel preponderante en la conducta pública de los seres humanos, negarse a tener una cuenta de Facebook o Twitter no exime de riesgos a cualquiera, pues las más sencillas costumbres, alteran sobremanera a los, cada vez más en número y activismo,  conservadores del medio ambiente.

Muchos no lo recuerdan, pero cuando la cacería no era mal vista, cada temporada de venado cola blanca en la región, era motivo para circular en sus camionetas con la presa atada al cofre de la camioneta, por toda la ciudad de Nuevo Laredo, Reynosa o Matamoros.

Hoy , ese espectáculo es impensable, no sólo por lo que diría la sociedad protectora de animales, sino más bien por lo que dirían los animales que deambulan hoy por el territorio de los venados.

¡Y esos animales si están armados!El turismo cinegético ha disminuido constantemente y con ello han crecido los protectores del medio ambiente que consideran un crimen matar un animal.

No es posible hacer cambiar de opinión a aquellos que desconocen incluso los programas de conservación de las unidades de manejo, en el que la crianza de animales salvajes en cautiverio proporciona un negocio y fuentes de empleo para muchos.

Según ellos no es lo mismo matar vacas para alimentarse que matar venados para saciar un gusto, un instinto o simplemente un placer.

Por ello muchos esconden sus gustos y los practican en silencio, sin comentarios públicos y sin exponer sus trofeos, pues las reacciones de los conservacionistas resultan mucho más intolerantes que las de los cazadores. 

Lo mismo les sucede a los taurinos, el espectáculo de la fiesta brava va perdiendo adeptos poco a poco, sin embargo la intolerancia de los defensores de los animales ataca sin distingos a todo aquel que cuando menos simpatice.

Les pasa lo mismo que a los empedernidos fumadores que hoy son tratados como leprosos contagiosos, confinándolos a rincones escondidos, segregándolos aunque adopten el cigarrillo electrónico y ridiculizándolos siempre que se dejen.

En fin, parece increíble no poder dilucidar quién es más intolerante, pues las redes sociales hacen pensar que la sociedad más avanzada y educada, retrocede para comportarse precisamente como aquellos a los que critica. 

Como ha sucedido esta semana en la que fusilaron y desollaron públicamente a una cantante conocida hoy como la LUCERO CAZADORA.