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Haciendo fila

El mundo de los perros nos muestra en gran parte la naturaleza humana, parece mentira pero el observarlos nos permite saber con sus reacciones, si el perro es bueno o es malo.Dicen que los perros sienten el miedo de los humanos y por ello se tornan agresivos con los extraños, no sé si sea cierto, pero lo que si me queda claro es que son extraordinariamente territoriales.

Delimitar su territorio no es cualquier cosa, esparcir sus óxidos en ciertos lugares se hace con la firme convicción de demostrar a propios y extraños que ahí hay alguien que manda. 

Igual sucede cuando tienen que pelar los dientes, pues los intrusos a veces no tienen el olfato suficientemente desarrollado para entender que son zonas vedadas todas aquellas que fueron bautizadas con aguas amarillas.

La convivencia entre iguales es difícil cuando de compartir territorio se trata, ya sabemos que las perras solo se aparean cuando entran en el periodo de estro, y en ese entonces es cuando el macho dominante desdibuja su carácter para convertirse en un autentico mandilón. 

En esa etapa la soberana del territorio es otra y al macho o los machos solo les queda pelear para obtener lo favores de la suculenta y fragante mercancía. 

El mundo de la política es parecido en mucho al de estos animalitos domesticados, ellos también saben sentir el miedo de los demás, pero el evidente es el propio, ese que muestran con recelo, pues la envidia es y ha sido siempre el origen de los conflictos políticos más notorios.

Y así como los perros ladran para mostrar su presencia, los políticos acuden a las estaciones de radio para llamar la atención, para levantar la mano, para decir aquí estoy.

Por ello los políticos influyen en el reparto de posiciones, es su manera de delimitar territorio, es su forma de decir, estoy vigente.

Sin embargo a veces se equivocan, pues no mandan soldados a la guerra, sino corresponsales personales para que los mantengan informados de que, como, cuando y donde. 

La perra en celo se convierte la elección venidera, así como se ve en la calle, así se verá en el partido, ella coqueteando con todos y todos tras de ella, en el mundo animal a veces se dan casos en lo que varios la toman, y por eso los resultados son ambiguos e incoherentes.

Son cosas internas de los partidos políticos, pues muchas veces los perros que corretean la esperanza de garantizar su futuro, nunca lo alcanzan, mientras otros que esperaban sentados pero con la caja de croquetas resguardada, aseguran su futuro y el de sus hijos y el de sus nietos.

Muchos hoy esperan la oportunidad de participar en algún puesto de gobierno, muchos están bien recomendados, otros tienen meritos suficientes para ocupar la oficina, pero que triste es ver a los expresidentes HACIENDO FILA.